Red Velvet Cupcakes

El amor está en al aire. O al menos en el aire que rodea a los pajarillos Rodolfo y Micaela de For The Cakes, que se casan el 2 de Julio y con motivo de la celebración han decidido hacer un concurso de cupcakes y tartas cuya temática ha de ser “Love is in the air”.

Habrá seis premios repartidos entre ambas categorías, y aunque he de decir que el nivel de los concursantes es muy alto, no he podido resistirme a participar en la categoría de cupcakes. Podéis ver las recetas de todos los concursantes aquí, y, si os gusta mi cupcake, dejar un comentario en la entrada, ya que el jurado tendrá en cuenta los comentarios de la gente. ¡Gracias!.

Para semejante bodorrio me he decantado por las Red Velvet Cupcakes, y aunque sé que hablo de ellas constantemente, me he dado cuenta de que nunca he publicado la receta completa del bizcocho y el buttercream de queso, así que ha llegado el momento de compartir mi más preciado secreto.

¿Preparados?

Pues vais a tener que esperar un poco todavía, porque antes de nada os voy a hablar de la decoración que utilicé para el concurso, ya que se puede (y además os lo recomiendo) elaborar uno o dos días antes. Se trata de una mariposa bicolor hecha con Candy Melts rojos y blancos de Wilton. Los Candy Melts son básicamente unas pastillitas de chocolate blanco que Wilton comercializa en diversos colores. Se utilizan mucho para decorar cupcakes, escribir en tartas, hacer piruletas etc. Son muy cómodos de manejar ya que se derriten en segundos en el microondas, y una vez fríos se despegan de cualquier superficie fácilmente y resisten bastante. Además están buenísimos.

Para hacer las mariposas, lo primero que hice fue dibujar la silueta en papel antiadherente. Hice cada ala por separado ya que a la hora de decorar la cupcake quería colocarlas de tal forma que diese la impresión de que estaban volando. Lo sé, muy ambicioso todo. (El resultado no fue precisamente el buscado, pero una hace lo que puede). A continuación metí un puñadito de Candy Melts blancos en una bolsa Ziploc, y un puñadito de Candy Melts rojos en otra bolsa. Sin cerrarlas, metí ambas bolsas en el microondas durante unos segundos, sacándolas de vez en cuando para “masajear” las pastillas y comprobar que se estaban derritiendo todas. Una vez listas, hice un pequeño corte en una de las esquinas de ambas bolsas, a modo de manga pastelera. La textura de los Candy Melts es diferente a la del chocolate, es más espesa, y más fácil de utilizar. No se le puede añadir agua en ningún caso. Con la “bolsa-manga” de Candy Melts rojos, delimité el perímetro de cada ala, repasándolo un par de veces para aumentar el grosor. Acto seguido, rellené con el contenido de la manga blanca. Con un palillo hice tres surcos desde fuera hacia dentro, deslizando el chocolate rojo hacia el blanco, para darle un efecto marmolado. (Es mucho más fácil de lo que parece, no os dejéis engañar por la elocuencia de mis palabras de hoy, quien dice marmolado dice “coge un palito y guarrea un poco”). A continuación añadí unas bolitas blancas diminutas en la parte superior de las alas y…voilá.

Se pueden dejar secar a temperatura ambiente pero hace tanto calor en Madrid que yo las metí en la nevera y las tuve ahí dos días tan fresquitas.

Y ahora…¡A por las cupcakes!

Necesitarás,

60 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

150 gr. Azúcar granulada.

1 huevo.

1 tablespoon de cacao en polvo sin azúcar, tipo Valor.

2 tablespoons de colorante rojo (Pone dos tablespoons porque en la receta usan el líquido de Dr. Oetker. Yo no uso colorantes líquidos porque 1)no tiñen nada y tienes que gastar el bote entero, y 2)no se puedes usar para muchas cosas, entre ellas el icing para decorar galletas. El de gel en cambio se puede usar para todo. Yo es el que os recomiendo. Si tenéis en gel, dejar el bote a mano y por ahora no os preocupéis de la cantidad).

½ teaspoon de extracto de vainilla.

120 ml de Buttermilk. (En España es complicado encontrar Buttermilk, que básicamente es leche agria,  salvo en tiendas especializadas, pero se puede hacer casero muy fácilmente: a 120 ml de leche le añadiremos una cucharada sopera bien cargada de vinagre blanco o de jugo de limón. Yo recomiendo el vinagre. Lo batimos bien con una cucharilla y lo dejamos reposar unos minutos).

150 gr. Harina.

½ teaspoon de bicarbonato de soda

1 ½ teaspoon de vinagre blanco.

Mucha fuerza de voluntad para no comerte la masa cruda.

Lo primero, calentar el horno a 170ºC, y preparar nuestra bandeja de cupcakes con 10 papelitos. Se supone que la receta es para 12 cupcakes, pero salen ridículas, así que yo siempre hago 10 de tamaño normal.

Ponemos la mantequilla y el azúcar en la Thermomix y batimos a velocidad media, con las mariposas puestas, unos cinco minutos por lo menos. Hasta que se quede una textura muy cremosa.

Poco a poco añadimos el huevo y mezclamos bien hasta que quede todo incorporado.

Ahora se supone que en bol a parte, se mezcla el cacao, la vainilla y el colorante, y esta mezcla se añade posteriormente. Puesto que mi colorante no es líquido, yo añadí el cacao y la vainilla directamente y a continuación varias gotas de colorante rojo en gel, hasta que me sentí satisfecha con el color de la masa. El colorante es gel es MUY potente, y no hace falta mas que tres o cuatro gotas.

Continuamos batiendo bien y añadimos poco a poco la mitad del buttermilk. Batimos bien e incorporamos la mitad de la harina. De nuevo batimos, y añadimos el buttermilk restante y la harina que quede. Batimos hasta que quede todo incorporado, pero sin pasarnos, ya que una vez añadida la harina en cualquier mezcla no es bueno pasarse mezclando. Por último se incorpora el vinagre y el bicarbonato de soda. Batimos un par de minutos, y ¡listo!.

Al horno durante 20-25 minutos o hasta que un palito insertado en el centro de nuestra cupcake salga limpio. Siempre que hagamos cupcakes, hay que respetar el tiempo mínimo de horneado, en este caso en torno a los 20 minutos, antes de abrir la puerta del horno para comprobar si están hechos. Si dejamos pasar aire antes de ese tiempo, nuestras cupcakes nos saldrán…bueno, deformes.

Una vez listas, las dejamos en la bandeja de cupcakes unos cinco minutos y las pasamos a una rejilla. Nunca deben dejarse en la bandeja de cupcakes mas de unos minutos, no sólo porque el calor hará que se cocinen demasiado y queden secas, sino también porque es muy probable que el vapor que se forma en los compartimentos de la bandeja haga que se despeguen los papeles de las cupcakes.

Mientras esperamos a que se enfríen, nos ponemos con el buttercream de queso. ¡Mmm!.

Para ello sólo necesitamos,

300 gr. Azúcar polvo.

50 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

125 gr. De crema de queso, fría. (Yo uso Philadelphia).

Batimos bien el azúcar, tamizado, con la mantequilla, y a continuación añadimos el queso y continuamos batiendo hasta que se quede una textura cremosa, más o menos 5 minutos. Es importante no batir demasiado tiempo porque la mezcla comenzará a perder cuerpo y quedará líquida.

Cuando nuestro buttercream esté listo, y las cupcakes completamente frías, metemos la mezcla en una manga pastelera. En este caso yo he usado la boquilla 1A de Wilton, que tiene una apertura redonda bastante amplia. Sostenemos la boquilla cerca de la cupcake y apretamos la manga sin levantarla del sitio hasta que el frosting cubra el cupcake. Repetimos el proceso para hacer una segunda capa más pequeña encima.

Por último, “incrustamos” nuestras alas a ambos lados del cupcake y ¡listo!.

Aprovecho para deciros que esta tarde me voy de monitora voluntaria a un campamento en Irlanda para niños con cáncer y otras enfermedades graves. Voy a estar 10 días, hasta el día 7, y durante ese tiempo me será imposible actualizar el blog o contestar a los comentarios/dudas que me mandáis a mi email. En cuanto esté de vuelta, prometo responder a todos.

Mis proyectos más inmediatos a la vuelta serán, entre otros, la elaboración de mi super tarta de cumpleaños, y un tutorial paso a paso sobre cómo decorar galletas, en el que explicaré las diversas técnicas y hablaré de los materiales que se necesitan, además de compartir mis trucos y productos favoritos. Espero veros a la vuelta, y mientras tanto os animo a probar alguna de las recetas que he hecho hasta ahora y a compartir vuestras experiencias en la sección de comentarios.

Un saludo,

Bakemania.

Pound Cake con crema de queso

¡Mmmm! ¿Habéis probado alguna vez un pound cake americano? Si no lo habéis hecho, estáis de suerte porque ¡tengo la mejor receta jamás creada de pound cake!.

Un pound cake es un bizcocho tradicional que recibe su nombre de la receta original, que llevaba un pound de harina, un pound de azúcar, un pound de huevo y un pound de mantequilla. Con el paso del tiempo se ha ido modificando esta receta, ya que de no ser así acabaríamos con un pound cake que fácilmente podría durarnos un año. O dos. Bueno, exagero un poco, pero si es verdad que se obtendría demasiada cantidad de masa, y además quedaría un pound cake muy “mazacote” u nada ligero.

Para mi receta favorita de pound cake, todo lo que necesitarás será,

1 ½ cups (ó 340 gr.) mantequilla sin sal.

1 paquete de queso Philadelphia.

3 cups de azúcar.

6 huevos.

2 teaspoons de extracto de vainilla.

3 cups de harina.

1 teaspoon de sal.

Precalentamos el horno a 170ºC y preparamos un molde tipo bundt. (Yo he usado dos medianos), cubriéndolo bien con mantequilla o spray antiadherente.

Comenzamos a batir muy bien la mantequilla y el queso durante al menos cinco minutos, hasta que quede bastante líquido y cremoso. Añadimos el azúcar y continuamos batiendo otros cinco minutos.

A continuación, vamos incorporando lo huevos uno a uno, y batiendo bien tras agregar cada uno de ellos.

Hacemos lo mismo con la vainilla y la sal.

Por último, vamos agregando la harina en un par de tandas, siempre batiendo bien.

Una vez tenemos la masa lista, llenamos nuestro molde y lo metemos al horno durante 1 hora y cuarto mas o menos, o hasta que al insertar un palillo, éste salga seco. En mi caso, al hacerlo en dos moldes, el tiempo de horneado ha sido un poco inferior, aproximadamente de unos 50 minutos.

Una vez sacado del horno, dejamos enfriar bien el pound cake en el recipiente antes de intentar desmoldarlo.

Este bizcocho es una auténtica delicia, y nos sirve tanto de bizcocho para el desayuno como de postre o merienda acompañado con un poco de crema de nata y frutas del bosque.

(*Podéis encontrar la receta original en inglés en Smitten Kitchen)

Brownies de chocolate salados

¡No sólo  de cupcakes vive el hombre! Hoy tocaba variar, y la receta elegida ha sido una que no me podía quitar de la cabeza desde hace meses: Brownies de chocolate con un toque de sal. Hechos con especial cariño para mi hermana y mi cuñado que ya están en su casita con Baby Francisco.

A los que os gusta la combinación dulce-salado, estos brownies os van a volver locos. El toque salado hace que el sabor del chocolate se multiplique, y el resultado…¡Para chuparse los dedos!

Además, si siempre digo que todas las recetas son fáciles, esta es extra-fácil, y no tienes que usar nada mas que un bol grande, unas varillas, y el molde para el horno, así que prácticamente no hay cacharros que limpiar. Ese es uno de los motivos por los que adoro hacer brownies. No tardas nada en hacerlo, los puedes preparar en cualquier momento, normalmente tienes todos los ingredientes en casa, y están deliciosos en todas sus variedades. ¡Son todo ventajas!.

Los ingredientes que necesitarás para el mejor-brownie-que-jamás-hayas-probado son,

170 gr. Mantequilla sin sal.

57 gr. Chocolate duro (es decir, la tableta de chocolate negro de cobertura de toda la vida).

¼ cup y 2 tablespoons de cacao en polvo, tipo Valor.

2 cups de azúcar granulada.

3 huevos grandes.

1 ½ teaspoon de extracto de vainilla.

1 cup de harina

½ teaspoon de sal. (A mi me ha parecido poca sal y he terminado echando varios pellizcos mas. Diría que como poco, echar una teaspoon entera de sal)

Como siempre, precalentamos el horno a unos 170ºC.

En un bol grande, ponemos la mantequilla y el chocolate duro,

y lo metemos en el microondas hasta que se derrita. Tener cuidado de que no se queme el chocolate, lo mejor es cada 40 segundos o así, sacarlo para remover un poco con las varillas, y volverlo a meter al micro.

Cuando esté completamente derretido, añadimos el cacao en polvo (yo lo tamizo, porque tengo cierta manía inexplicable con tamizar absolutamente todo lo “tamizable”) y batimos bien.

Añadimos el azúcar y hacemos lo mismo.

Repetimos con los huevos, la vainilla, la sal,  y la harina tamizada, asegurándonos de batir bien después de cada incorporación.

Una vez esté la masa lista, la vertimos sobre un molde que habremos cubierto de mantequilla previamente.

Lo metemos en el horno. La receta original estima que ha de hornearse durante 30 minutos, pero yo lo he tenido 40-45, porque al meter el palito a los treinta minutos estaba demasiado líquido. Si bien es verdad que, a diferencia de los cupcakes, el palito que insertemos en los brownies nunca debe salir completamente seco, ya que una de las señas de identidad de un brownie es su textura blanda y gooey (“pegajosa”, por falta de una palabra más apropiada).

El tiempo de horneado depende del tamaño de la fuente que estés usando. La mía era mediana tirando a pequeña, por lo que ha quedado mas gordito y ha necesitado unos minutos más de horno.

En cualquier caso lo mejor es estar pendiente y una vez pasados los 35 minutos comprobar si necesitas o no mas tiempo.

Una vez fuera del horno, los he decorado con escamas de sal, para potenciar todavía mas su sabor.

Hay que dejarlos reposar a temperatura ambiente una hora, y una vez fríos, meter en la nevera hasta que queden firmes. Para servirlos, han de estar de nuevo a temperatura ambiente. El mejor momento para cortarlos es después de transcurrido el tiempo que han de estar en la nevera. Nunca deben cortarse recién salidos del horno, ya que al no ser una masa firme, perderán su forma por completo.

(*Podéis encontrar la receta original en inglés en Bake or Break)

Ideas para decorar galletas # 1

Hacía bastante que no subía al blog fotos de galletas decoradas de las que hago constantemente, porque como os dije, siempre que decoro galletas uso la misma receta y no quería crear una nueva entrada para contaros lo mismo otra vez. He decidido que de vez en cuando crearé un post para enseñaros fotos de las últimas galletas que haya ido haciendo decoradas de diferentes maneras para daros alguna que otra idea.

Así que aquí están mis últimas creaciones.

Y entre foto y foto, aprovecho para hablaros de papeles de cupcakes.

Los que tenía con motivos florales que compré hace poco y os enseñé, me han vuelto a dar fatal resultado. Estoy de acuerdo en que son preciosos, pero SIEMPRE se acaban despegando de las cupcakes, hagas la receta que hagas, y al final la presentación queda feísima. A partir de ahora, los usaré únicamente para decorar, haré las cupcakes en papeles blancos normales, y una vez estén hechas las meteré en los de flores. Es una pena, porque estaba encantada con los diseños.

Por otro lado os comento que he encontrado los papeles decorados perfectos, que aguantan lo que les eches. El otra día mi hermana me sorprendió con un cargamento de papeles de cupcakes que había comprado en la tienda La Casa. Son monísimos, de puntitos rositas y azules, y de rayas de los mismos colores. Ayer los utilicé por primera vez para hacer los cupcakes de vainilla y frosting de chocolate, y me pasé toda la tarde con los dedos cruzados para que no se despegaran…¡y no lo han hecho! Sin duda os los recomiendo si habéis tenido el mismo problema con los papeles. Yo llevaba una racha que absolutamente todos se me despegaban…

Y volviendo a las galletas creativas, ¡espero que os hayan dado alguna que otra idea para poneros a decorar!.

Cupcakes de vainilla con frosting de chocolate

¡Ya soy tía! Después de muchas horas de espera, la madrugada del Viernes 17 nació mi sobrino Francisco. ¡Y definitivamente se trata del bebé mas bonito del mundo entero!.

Y para celebrar la llegada del pequeñajo, nada mejor que ponerse a hacer cupcakes entre visita y visita al hospital.

La elegida de hoy, a petición de mi madre y recién estrenada abuela, es la clásica cupcake de vainilla con frosting de chocolate.

Para la masa de los cupcakes necesitaréis

120 gr. Harina.

140 gr. Azúcar.

1 ½ teaspoon de levadura .

Un pellizquito de sal.

40 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

120 ml. Leche.

1 huevo.

¼ teaspoon de extracto de vainilla.

Antes de nada, precalienta el horno a 170ºC.

Para empezar, introduce la harina, azúcar, levadura, sal y mantequilla en tu mixer con las mariposas puestas. Bate a velocidad baja hasta que obtengas una consistencia arenosa. Poco a poco, añade la mitad de la leche y bate hasta que quede completamente incorporada.

En un bol, bate el huevo, la vainilla, y la leche restante. Una vez mezclado, añádelo a la masa. Continúa batiendo un par de minutos más, hasta que todo los ingredientes estén bien incorporados.

Vierte la masa en los papeles de cupcakes y mételos al horno durante aproximadamente 20-25 minutos.

Una vez estén hechos, déjalos reposar hasta que se enfríen por completo.

Mientras tanto, ve preparando el buttercream de chocolate, para lo que necesitarás

300 gr. Azúcar polvo.

100 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

40 gr. Cacao en polvo desgrasado (Yo uso el de valor sin azúcar)

3 tablespoons de leche entera.

Tamiza y mezcla el azúcar y el cacao en polvo. Incorpora la mantequilla y mezcla bien durante varios minutos. A continuación, incorpora poco a poco la leche, y bate hasta lograr la consistencia deseada. Cuanto más tiempo se bata, más ligera quedará la mezcla.

Una vez tengas la textura que prefieras, mete el buttercream en una manga pastelera y comienza a decorar las cupcakes, asegurándote de que están frías.

*Es importante que uséis azúcar en polvo comprada. A mi hoy no me quedaba y he hecho un poco de trampa, haciéndola yo misma en la Thermomix. Aunque a simple vista parece que queda muy fina, hace que el buttercream tenga una textura mas rugosa como veis en las fotos. Está igual de bueno, pero no queda tan bonito como al hacerlo con azúcar comprada.

Peanut Butter & Chocolate Chip Cookies

Hoy he probado una nueva versión de una de mis recetas de galletas favoritas, sólo apta para los amantes de la mantequilla de cacahuete. Se trata de la galleta Americana por excelencia, la de crema de cacahuete y chips de chocolate.

Los ingredientes que necesitarás son:

 (la receta viene en la medida de cups americana, y así es como yo la he hecho. Al final del post os incluyo un cuadro de equivalencias por si no tenéis cups en casa. Espero que no haya ningún problema)

1 ¼ cups de harina

¾ teaspoon de bicarbonato de soda

½ teaspoon de levadura

¼ teaspoon de sal

½ cup de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

1 cup de crema/mantequilla de cacahuete (Yo uso la de Mercadona)

¾ cup de azúcar

½ cup de azúcar moreno

1 huevo grande, a temperatura ambiente

1 tablespoon de leche

1 teaspoon de extracto de vainilla

½ cup de trocitos de chocolate (yo usé chocolate negro para postres)

Precalienta el horno a 170ºC. En un bol grande, mezcla la harina, el bicarbonato de soda, la levadura, y la sal.

En otro bol, o en la thermomix, bate la mantequilla y la crema de cacahuete hasta que se quede una textura cremosa.

A continuación, añade el azúcar y el azúcar moreno y bate bien toda la mezcla.

Incorpora el huevo y sigue batiendo.

Añade la leche y el extracto de vainilla. Bate. Cuando esté todo bien incorporado, ve añadiendo la mezcla de harina (tamizada) poco a poco y bate un par de minutos más.

Por último, añade los trocitos de chocolate, y mezcla todo bien durante unos pocos segundos, sólo para asegurarte de que el chocolate queda bien repartido por toda la masa.

Con las manos, haz unas bolitas del tamaño de una trufa, y pásalas por un recipiente con azúcar hasta que queden mas o menos cubiertas.

Colócalas en la bandeja del horno, asegurándote de dejar suficiente espacio entre bolita y bolita, ya que en el horno se aplanan y expanden. Antes de meterlas en el horno, y una vez estén en la bandeja, haz una pequeña marca en cada bolita ayudándote con un tenedor pequeño, pero intentando no aplastarlas al hacerlo.

De ahí, al horno durante unos 12 minutos (yo las he dejado 15).

Pasado ese tiempo, sacarlas y dejarlas reposar varios minutos sobre la propia bandeja del horno. Esto es importante. Al sacarlas puede parecer que no estén hechas, yo al tocar ligeramente una, se ha desmigado completamente como si fuera un montoncito de polvo. A puntito he estado de tirarlas, pero pasado unos minutos se han endurecido un poco. Aunque todavía estaban muy delicadas, las he pasado una a una con una espátula a otra bandeja y las he dejado ahí diez minutos mas o menos y han endurecido por completo y se han quedado perfectas.

Es una receta muy sencilla y ¡las galletas están deliciosas!. Os recomiendo que las hagáis en algún momento, seguro que os encantan. Con esta receta salen bastantes galletas. Como veis en las fotos, las mías son bastante grandecitas y me han salido en torno a 35 o así.

(*Podéis encontrar la receta original en Inglés en Smitten Kitchen)

Happy baking!

CUADRO DE EQUIVALENCIAS

Medidas líquidas U.S.

1 cup    237ml

1 teaspoon  5ml

1 tablespoon  15ml

Medidas sólidas U.S.

1 cup  226’8 gr.

1 teaspoon  4’76 gr.

1 tablespoon  14’3 gr.

New York, New York!!

Últimamente me han escrito varios lectores del blog animándome a escribir una entrada acerca de las mejores bakeries y mis tiendas de repostería favoritas de Nueva York. Así que he estado pensándolo y ¡he aquí mis recomendaciones! Espero que podáis visitar pronto la ciudad y acercaros a alguno de mis sitios favoritos.

En cuanto a “las mejores cupcakes Neoyorquinas”, la elección es fácil: Buttercup Bake Shop hace sin duda las más deliciosas, y su Red Velvet es insuperable.Hasta hace unas semanas tenían dos tiendas, pero según tengo entendido acaban de cerrar una, así que ahora sólo podréis encontrarlas en el East Side, concretamente en el número 973 de la segunda avenida (entre las calles 51 y 52).La tienda es de Jennifer Appel, una de las dueñas de la famosísima Magnolia Bakery, que en el año 2000 decidió independizarse y abrir su propio negocio, y así surgió la MEJOR bakery de la ciudad.Además de cupcakes de todos los sabores, podéis también encontrar deliciosas tartas y otros dulces.

En segundo Lugar, Magnolia. La verdad es que únicamente la incluyo en mi lista porque comprendo que es un “clásico” y para los que van por primera vez a Nueva York es visita obligada, pero a mi personalmente me parece que está completamente sobrevalorada. Desde luego no son las mejores cupcakes, y las colas que hay que sufrir (a veces superiores a 45 minutos) le quitan las ganas de cupcake a cualquiera. Bueno, a mí no me quita las ganas de cupcakes nada, pero a la gente normal, si.

En cualquier caso, podéis visitar alguna de sus tiendas repartidas por la ciudad: 401 Bleecker Street (ésta es la original, la de Sex & the City), 200 Columbus Avenue, 1240 6th Avenue o en el lower level de la Gran Central Terminal.

La siguiente opción es Crumbs Bake Shop. Tienen muchísimas tiendas: 775 Columbus Avenue, 1385 Broadway (entre las calles 37 & 38), 420 Lexington Avenue (calles 43 & 44), 2 Park Avenue (calles 32 & 33), Broadway con la calle 53, en Bryant Park, en Lexington con la 93, en Madison con la 52, en Union Square, Wall Street, y alguna otra mas. Es una de las más famosas entre los Neoyorquinos de toda la vida, que evitan Magnolia siempre que pueden. Yo solo he ido una vez y prometí que no volvía. No sé si tuve mala suerte o que el resto del mundo tiene el paladar un poco atrofiado. Pedí (si, lo has adivinado) la Red Velvet Cupcake y me pareció normalita, normalita. Además tienen un tamaño mayor que las normales, y aunque esto puede parecer una ventaja, en este caso no lo es, créeme …

Amy´s Bread es una famosísima panadería de toda la vida, donde también hacen unas cupcakes con muy buena fama. Lo malo es que no suelen tener tan amplia selección como otros locales más especializados, y cada día encuentras sabores nuevos y diferentes, pero siempre deliciosos. Tienen una tienda en Hell´s Kitchen (en la novena avenida entre las calles 46 y 47), una en el Village (250 Bleecker Street), y otra en Chelsea (Dentro del Chelsea Market, novena avenida entre las calles 15 & 16).

El resto de mis recomendaciones no son cadenas propiamente dichas, más bien pequeñas cafeterías y locales con encanto que se han hecho famosos por sus riquísimos cupcakes. No debéis dejar de visitar Tribeca Treats (94 Reade Street), Sugar Sweet Sunshine (126 Rivington Street), y Billy’s Bakery (184 9th Avenue, 75 Franklin Street).

Una mención muy especial merece Sprinkles. He de confesar que aún no he estado porque inauguraron la tienda de Nueva York al día siguiente de regresar a Madrid, pero los cupcake-obsesos sabréis que se trata de la bakery de Candace Nelson, la mujer que INVENTÓ las cupakes y abrió la primera tienda de EEUU dedicada a estas delicias. Hasta hace poco sólo había tienda en Washington, pero ya se pueden disfrutar en NY. Son definitivamente las mejores cupcakes del mundo. Obligatorio probarlas. (Lexington entre la 60 & 61).

Si al visitar New York tenéis planeada alguna visita a Washington o Boston, podéis aprovechar y probar las cupcakes de la tienda original de Sprinkles (3015 M Street NW, en Georgetown, Washington), Georgetown Cupcake (3301 M Street NW, Georgetown, Washington), y Sweet Cupcakes (49 Massachusetts Avenue, Boston, y en Zero Brattle Street, Harvard Square, Boston).

En cuanto a tiendas donde comprar todo tipo de utensilios de repostería, os recomiendo visitar N.Y Cake (56 West 22nd Street. También tienen tienda online y mandan pedidos a España, pero os podéis imaginar el precio del transporte…Visitarla en persona. Tienen de TODO. Es maravillosa), Broadway Panhandler (65 East 8th Street), Williams-Sonoma (Hay varias por la ciudad. Os recomiendo la que hay dentro del centro comercial de Columbus Circle. Es bastante luxury y carilla, pero para algún capricho merece la pena, tienen cosas que no encontraréis en ningún otro lugar), Sur la Table (1320 3rd Avenue, o 75 Spring Street), y Bed, Bath & Beyond (También hay varias. La mejor y más grande la de 1932 Broadway, en la 65th Street. No es tienda de cocina como las anteriores, tienen un poco de todo, pero la tienda merece la pena porque hay muchísimas cosas de cocina, baño etc que no se encuentran en España, y la sección de cosas de repostería es genial. Además, está muy bien de precio).

Y hasta aquí mis recomendaciones Neoyorquinas. Espero que os sirva si tenéis la suerte de poder visitar la ciudad en algún momento, e intentaré actualizar mis recomendaciones a menudo con cada una de mis visitas.

Cupcakes de zanahoria con frosting de queso

Con la excusa de que me había sobrado un poco de frosting de queso después de hacer los Red Velvet Cake Balls de ayer, me he enfundado mi delantal de Magnolia y me he puesto a hacer Cupcakes de zanahoria.

La receta para la masa la he sacado del maravilloso blog de Alma, Objetivo: Cupcake Perfecto, que podéis visitar aquí, y como frosting he usado el que me había sobrado ayer.

Todo lo que necesitas es:

100 gr. De azúcar moreno

75 gr. De harina

75 gr. De margarina

100 gr. De zanahoria rallada

1 cucharadita de canela

½ de bicarbonato de soda

1 huevo

Lo primero que he hecho ha sido rallar la zanahoria. La he cortado en trozos manejables y la he metido en la Thermomix hasta que ha quedado completamente desmenuzada.

A continuación he tamizado la harina e incorporado el bicarbonato de soda, he mezclado con el azúcar, he añadido la margarina, la canela, la zanahoria rallada y el huevo, y he batido todo bien.

La masa resultante es bastante espesa así que he utilizado un par de cucharas para rellenar los moldes, que por cierto he llenado bastante. Me gusta el riesgo.

De ahí, al horno, precalentado, a 180º durante 20 minutos.

El olor, indescriptible. Ya había avisado Alma de que estaban deliciosas, pero el resultado ha superado mis expectativas con creces.

Una vez fuera del horno, hay que dejarlas enfriar por completo antes de intentar añadir el frosting. Esta vez no me he molestado en usar una manga pastelera porque la verdad es que no me quedaba demasiado frosting y no sabía ni si me iba a llegar para cubrir todas, así que he aplicado una capa generosa con una espátula, y al final he logrado llegar a la última.

Red Velvet Cake Balls

Como gran fan de Bakerella que soy, he decidido que ya era hora de probar sus famosísimos Cake Pops, pero como lo del palito me parece bastante pelmazo (a no ser que tenga invitados en casa y busque una presentación un poco más especial), he prescindido de ellos, convirtiendo así los Cake Pops en fascinantes y mucho-mas-de-andar-por-casa Cake Balls. Toda una hazaña :) .

Ya es conocida mi enfermiza obsesión por el Red Velvet en todas sus variantes, de modo que no podía faltar en mi primer intento haciendo Cake Balls. Si eres más normal que yo, y te gusta probar cosas nuevas, puedes utilizar cualquier tipo de bizcocho, haz tu receta favorita, pero que no sea demasiado estrambótica (nada de añadir frutas ni trocitos de otros ingredientes porque te va a ser imposible hacer las bolitas).

Esta es otra de esas recetas facilísimas que es imposible que salgan mal, y el resultado es bastante original y riquísimo.

Para empezar, haz tu bizcocho favorito. Una vez sacado de horno, déjalo reposar hasta que esté completamente frío.  Mientras se enfría, puedes ir haciendo el buttercream, que en mi caso era de crema de queso, pero si te gusta mas el tradicional de vainilla, adelante.

Cuando se haya enfriado el bizcocho por completo, córtalo en varios trozos. Coge una ensaladera (o cualquier cacharro lo suficientemente profundo) y dos trozos de bizcocho y comienza a “frotar” el uno con el otro, para que se desmigue totalmente. Básicamente necesitas acabar con una ensaladera rebosante de miguitas de bizcocho. ¡Mmm!. Ayúdate con las manos si ves que el “frotar” no es suficiente. El bizcocho de Red Velvet es extremadamente esponjoso, lo que facilita bastante el proceso. No es que os quiera presionar para hacer Red Velvet. Yo sólo lo dejo caer… :)

A continuación añade varias cucharadas del frosting que hayas hecho. Empieza añadiendo un par, y si necesitas más, lo vas incorporando poco a poco. Es mejor empezar con menor cantidad porque no queremos que se nos quede tan líquido que no podamos luego hacer bolitas. El objetivo de añadir el frosting es básicamente que actúe de “pegamento” para unir el bizcocho de nuevo y poder darle forma. Hay que mezclar siempre con las manos, y puede ser un poco pringue.

Una vez creas que tu mezcla tiene la consistencia deseada, ármate de paciencia y ponte a hacer bolitas con las manos. El tamaño depende de ti, lo normal es hacerlas tamaño trufa, algo que no sea demasiado difícil de manejar a la hora de comer.

De ahí, a la nevera varias horas. O si tu paciencia es igual de escasa que la mía, al congelador un ratillo.

Tienen que estar bien duritas porque el siguiente paso es derretir chocolate (el que prefieras, yo he usado chocolate con leche, pero con chocolate blanco tienen que estar buenísimas), y cubrir las bolitas con chocolate. Si no están lo suficientemente duras, corres el riego de que se deshagan al meterlas en el chocolate. Una vez cubiertas, mételas en la nevera para que el chocolate se quede duro.

Por fuera deberían parecer bombones pero al morder…¡Sorpresa!

Y ya aprovecho para mencionar que el otro día, mientras acompañaba a mi otra hermana a probarse trajes de novia, descubrí una tiendecita nueva, Bedeene, que es una auténtica monada.

Tenía pinta de estar recién abierta, así que estoy segura de que seguirán recibiendo cosas, pero tenían muchísimos kits de platos, vasos, servilletas etc. desechables, y con unos diseños ideales. Además tenían todo tipo de decoraciones para fiestas temáticas. Os recomiendo que os paséis a conocerla. Yo me compré dos cajitas de papeles para cupcakes en estampados florales. ¡Estoy deseando estrenarlos!

Mezcla Buttercream de FunCakes

Hace unos meses compré en DeCake (C/ Arturo Soria nº 243) un producto que me habían recomendado ya bastantes amigas, y que nunca me había atrevido a usar, principalmente porque me gusta hacer el buttercream casero, me parece que no tiene nada que ver con ninguno de los que se venden ya hechos.

Me he decidido a probarlo porque teóricamente no se trata de un buttercream ya hecho, sino que es una mezcla con textura parecida a la de la harina. Para preparar este buttercream, sólo hay que mezlcar 100 gr. de producto con 100 gr. de azúcar en polvo, añadir 200 ml. de agua y dejar reposar como mínimo una hora. Una vez pasado ese tiepo, sólo queda añadir 250 gr. de mantequilla, y batir durante unos minutos. También es posible añadir unas cucharaditas de chocolote en polvo para hacer buttercream de chocolate.

La verdad es que está bueno, la mezcla FunCakes aporta un toque curioso al buttercream, pero definitivamente tardas menos haciendo un buttercream normal de toda la vida, y te ahorras el esperar una hora a que la mezcla esté en condiciones de ser usada.

En cualquier caso, podéis comprarlo aquí.

Yo le añadí el toque de chocolate y lo usé como frosting para unas cupcakes de vainilla.

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