El amor está en al aire. O al menos en el aire que rodea a los pajarillos Rodolfo y Micaela de For The Cakes, que se casan el 2 de Julio y con motivo de la celebración han decidido hacer un concurso de cupcakes y tartas cuya temática ha de ser “Love is in the air”.
Habrá seis premios repartidos entre ambas categorías, y aunque he de decir que el nivel de los concursantes es muy alto, no he podido resistirme a participar en la categoría de cupcakes. Podéis ver las recetas de todos los concursantes aquí, y, si os gusta mi cupcake, dejar un comentario en la entrada, ya que el jurado tendrá en cuenta los comentarios de la gente. ¡Gracias!.
Para semejante bodorrio me he decantado por las Red Velvet Cupcakes, y aunque sé que hablo de ellas constantemente, me he dado cuenta de que nunca he publicado la receta completa del bizcocho y el buttercream de queso, así que ha llegado el momento de compartir mi más preciado secreto.
¿Preparados?
Pues vais a tener que esperar un poco todavía, porque antes de nada os voy a hablar de la decoración que utilicé para el concurso, ya que se puede (y además os lo recomiendo) elaborar uno o dos días antes. Se trata de una mariposa bicolor hecha con Candy Melts rojos y blancos de Wilton. Los Candy Melts son básicamente unas pastillitas de chocolate blanco que Wilton comercializa en diversos colores. Se utilizan mucho para decorar cupcakes, escribir en tartas, hacer piruletas etc. Son muy cómodos de manejar ya que se derriten en segundos en el microondas, y una vez fríos se despegan de cualquier superficie fácilmente y resisten bastante. Además están buenísimos.


Para hacer las mariposas, lo primero que hice fue dibujar la silueta en papel antiadherente. Hice cada ala por separado ya que a la hora de decorar la cupcake quería colocarlas de tal forma que diese la impresión de que estaban volando. Lo sé, muy ambicioso todo. (El resultado no fue precisamente el buscado, pero una hace lo que puede). A continuación metí un puñadito de Candy Melts blancos en una bolsa Ziploc, y un puñadito de Candy Melts rojos en otra bolsa. Sin cerrarlas, metí ambas bolsas en el microondas durante unos segundos, sacándolas de vez en cuando para “masajear” las pastillas y comprobar que se estaban derritiendo todas. Una vez listas, hice un pequeño corte en una de las esquinas de ambas bolsas, a modo de manga pastelera. La textura de los Candy Melts es diferente a la del chocolate, es más espesa, y más fácil de utilizar. No se le puede añadir agua en ningún caso. Con la “bolsa-manga” de Candy Melts rojos, delimité el perímetro de cada ala, repasándolo un par de veces para aumentar el grosor. Acto seguido, rellené con el contenido de la manga blanca. Con un palillo hice tres surcos desde fuera hacia dentro, deslizando el chocolate rojo hacia el blanco, para darle un efecto marmolado. (Es mucho más fácil de lo que parece, no os dejéis engañar por la elocuencia de mis palabras de hoy, quien dice marmolado dice “coge un palito y guarrea un poco”). A continuación añadí unas bolitas blancas diminutas en la parte superior de las alas y…voilá.
Se pueden dejar secar a temperatura ambiente pero hace tanto calor en Madrid que yo las metí en la nevera y las tuve ahí dos días tan fresquitas.
Y ahora…¡A por las cupcakes!
Necesitarás,
60 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.
150 gr. Azúcar granulada.
1 huevo.
1 tablespoon de cacao en polvo sin azúcar, tipo Valor.
2 tablespoons de colorante rojo (Pone dos tablespoons porque en la receta usan el líquido de Dr. Oetker. Yo no uso colorantes líquidos porque 1)no tiñen nada y tienes que gastar el bote entero, y 2)no se puedes usar para muchas cosas, entre ellas el icing para decorar galletas. El de gel en cambio se puede usar para todo. Yo es el que os recomiendo. Si tenéis en gel, dejar el bote a mano y por ahora no os preocupéis de la cantidad).
½ teaspoon de extracto de vainilla.
120 ml de Buttermilk. (En España es complicado encontrar Buttermilk, que básicamente es leche agria, salvo en tiendas especializadas, pero se puede hacer casero muy fácilmente: a 120 ml de leche le añadiremos una cucharada sopera bien cargada de vinagre blanco o de jugo de limón. Yo recomiendo el vinagre. Lo batimos bien con una cucharilla y lo dejamos reposar unos minutos).
150 gr. Harina.
½ teaspoon de bicarbonato de soda
1 ½ teaspoon de vinagre blanco.
Mucha fuerza de voluntad para no comerte la masa cruda.
Lo primero, calentar el horno a 170ºC, y preparar nuestra bandeja de cupcakes con 10 papelitos. Se supone que la receta es para 12 cupcakes, pero salen ridículas, así que yo siempre hago 10 de tamaño normal.
Ponemos la mantequilla y el azúcar en la Thermomix y batimos a velocidad media, con las mariposas puestas, unos cinco minutos por lo menos. Hasta que se quede una textura muy cremosa.
Poco a poco añadimos el huevo y mezclamos bien hasta que quede todo incorporado.
Ahora se supone que en bol a parte, se mezcla el cacao, la vainilla y el colorante, y esta mezcla se añade posteriormente. Puesto que mi colorante no es líquido, yo añadí el cacao y la vainilla directamente y a continuación varias gotas de colorante rojo en gel, hasta que me sentí satisfecha con el color de la masa. El colorante es gel es MUY potente, y no hace falta mas que tres o cuatro gotas.
Continuamos batiendo bien y añadimos poco a poco la mitad del buttermilk. Batimos bien e incorporamos la mitad de la harina. De nuevo batimos, y añadimos el buttermilk restante y la harina que quede. Batimos hasta que quede todo incorporado, pero sin pasarnos, ya que una vez añadida la harina en cualquier mezcla no es bueno pasarse mezclando. Por último se incorpora el vinagre y el bicarbonato de soda. Batimos un par de minutos, y ¡listo!.
Al horno durante 20-25 minutos o hasta que un palito insertado en el centro de nuestra cupcake salga limpio. Siempre que hagamos cupcakes, hay que respetar el tiempo mínimo de horneado, en este caso en torno a los 20 minutos, antes de abrir la puerta del horno para comprobar si están hechos. Si dejamos pasar aire antes de ese tiempo, nuestras cupcakes nos saldrán…bueno, deformes.
Una vez listas, las dejamos en la bandeja de cupcakes unos cinco minutos y las pasamos a una rejilla. Nunca deben dejarse en la bandeja de cupcakes mas de unos minutos, no sólo porque el calor hará que se cocinen demasiado y queden secas, sino también porque es muy probable que el vapor que se forma en los compartimentos de la bandeja haga que se despeguen los papeles de las cupcakes.
Mientras esperamos a que se enfríen, nos ponemos con el buttercream de queso. ¡Mmm!.
Para ello sólo necesitamos,
300 gr. Azúcar polvo.
50 gr. Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.
125 gr. De crema de queso, fría. (Yo uso Philadelphia).
Batimos bien el azúcar, tamizado, con la mantequilla, y a continuación añadimos el queso y continuamos batiendo hasta que se quede una textura cremosa, más o menos 5 minutos. Es importante no batir demasiado tiempo porque la mezcla comenzará a perder cuerpo y quedará líquida.
Cuando nuestro buttercream esté listo, y las cupcakes completamente frías, metemos la mezcla en una manga pastelera. En este caso yo he usado la boquilla 1A de Wilton, que tiene una apertura redonda bastante amplia. Sostenemos la boquilla cerca de la cupcake y apretamos la manga sin levantarla del sitio hasta que el frosting cubra el cupcake. Repetimos el proceso para hacer una segunda capa más pequeña encima.
Por último, “incrustamos” nuestras alas a ambos lados del cupcake y ¡listo!.
Aprovecho para deciros que esta tarde me voy de monitora voluntaria a un campamento en Irlanda para niños con cáncer y otras enfermedades graves. Voy a estar 10 días, hasta el día 7, y durante ese tiempo me será imposible actualizar el blog o contestar a los comentarios/dudas que me mandáis a mi email. En cuanto esté de vuelta, prometo responder a todos.
Mis proyectos más inmediatos a la vuelta serán, entre otros, la elaboración de mi super tarta de cumpleaños, y un tutorial paso a paso sobre cómo decorar galletas, en el que explicaré las diversas técnicas y hablaré de los materiales que se necesitan, además de compartir mis trucos y productos favoritos. Espero veros a la vuelta, y mientras tanto os animo a probar alguna de las recetas que he hecho hasta ahora y a compartir vuestras experiencias en la sección de comentarios.
Un saludo,
Bakemania.













































































En cualquier caso, podéis visitar alguna de sus tiendas repartidas por la ciudad: 401 Bleecker Street (ésta es la original, la de Sex & the City), 200 Columbus Avenue, 1240 6th Avenue o en el lower level de la Gran Central Terminal.
Lo malo es que no suelen tener tan amplia selección como otros locales más especializados, y cada día encuentras sabores nuevos y diferentes, pero siempre deliciosos. Tienen una tienda en Hell´s Kitchen (en la novena avenida entre las calles 46 y 47), una en el Village (250 Bleecker Street), y otra en Chelsea (Dentro del Chelsea Market, novena avenida entre las calles 15 & 16).





























Hace unos meses compré en DeCake (C/ Arturo Soria nº 243) un producto que me habían recomendado ya bastantes amigas, y que nunca me había atrevido a usar, principalmente porque me gusta hacer el buttercream casero, me parece que no tiene nada que ver con ninguno de los que se venden ya hechos.