Cupcakes de vainilla y los dos buttercream básicos definitivos

La última vez que hice cupcakes de vainilla, no quedé del todo satisfecha con el resultado final, y la culpa no fue del bizcocho, no, la culpa fue del buttercream.

Sinceramente, no estaba malo, simplemente digamos que no era perfecto, y ya sabemos que un buttercream-no-perfecto puede arruinar la experiencia cupcake-quera de cualquiera. Además fue la primera decepción que me lleve con mi amado libro de The Hummingbird Bakery, y es que, hasta el momento, todas sus recetas me habían parecido de diez redondo. Vale que parte de culpa tuve yo, que usé azúcar glas hecha en casa en vez de la comprada, y como os comenté en el post del momento, el resultado no es el mismo. El segundo motivo que imposibilitó la consagración de éste buttercream como “perfecto” fue el tema del chocolate: la receta original requiere cacao en polvo sin azúcar, tipo Valor, el que uso siempre en repostería, y para mi gusto queda demasiado oscuro e incluso un pelín amargo.

Total, que me había quedado yo “preocupada” con el tema del buttercream, y el otro día decidí darle otra oportunidad a las cupcakes de vainilla, y esta vez, hice dos buttercream diferentes, uno de chocolate y otro de vainilla. Y fue así como encontré la receta perfecta e infalible de estos buttercreams tan básicos pero tan importantes.

La receta para las cupcakes de vainilla ya la había publicado, así que para no aburriros otra vez con lo mismo, os pongo un link aquí.

He de decir, que no sé porqué la primera vez me salieron con esa especie de sombrerillo en el centro, nunca me ha vuelto a pasar y siempre sigo la misma receta y utilizo los mismos ingredientes…en fin, un misterio en toda regla.

Y ahora, a lo que íbamos.

Empecemos por el buttercream de chocolate, para el que necesitaremos

300 gr. De azúcar en polvo.

100 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

40 gr. De cacao con leche en polvo.

3 tablespoons de leche.

El tema del chocolate es lo más importante. En vez de usar cacao sin azúcar como hice la última vez, usé un bote que tenía de chocolate con leche en polvo. Esto suena un poco raro, lo sé. El bote en cuestión era de Mallorca, y se supone que es una mezcla para hacer chocolate con leche a la taza. La única razón por la que usé chocolate de Mallorca es porque ya tenía un bote en casa, vamos, que no entra en mis planes comprar el chocolate allí de ahora en adelante…¡Lo que me faltaba!.

Según preparaba el buttercream no podía parar de pensar en lo infeliz que sería cuando se acabase mi súper bote de cacao con leche, y fue entonces cuando se me encendió la bombillita y recordé que tengo una bolsa gigante de leche en polvo que nunca sé que uso darle (bueno, a parte del de hacer leche ¿?) y pensé que seguro que se obtiene el mismo resultado mezclando 20 gr de cacao valor con 20 gr de leche en polvo. Pienso probarlo la próxima vez, así que ya os contaré que tal queda. Otra opción que seguro que tiene que estar de muerte es usar Nesquick, claro que esto solo es apto para los MUY dulceros…¡En mi casa triunfaría!.

Y os preguntaréis…¿No sería más fácil encontrar otra receta de buttercream de chocolate que me guste más?. Pues sí, seguramente.

Bueno, a lo que vamos…Para hacer el buttercream de chocolate, mezclamos la mantequilla (no puedo enfatizar lo suficiente la importancia de que esté a temperatura ambiente, muy blandita pero sin llegar a estar tan derretida que se quede líquida. El resultado es completamente diferente) con el cacao y el azúcar en polvo. Batimos muy bien y a continuación añadimos la leche. Continuamos batiendo un par de minutos mas, y ¡listo!.

Para el buttercream de vainilla necesitaremos

250 gr. De azúcar glas.

80 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

2 tablespoons de leche.

Un par de gotas de extracto de vainilla puro.

Un par de gotas de colorante en gel.

Mezclamos muy bien la mantequilla con el azúcar, y poco a poco vamos incorporando la leche junto con la vainilla. Por último, añadimos el colorante.

PD. Siento la calidad de las fotos, pero las hice deprisa y corriendo y no han salido demasiado bien…Oops!

Aprovecho también para despedirme hasta la vuelta del verano porque, aunque seguro que alguna tarde pasaré metida en la cocina, no creo que tenga la oportunidad de actualizar el blog.

Espero que paséis todos muy buen verano y que descanséis mucho para a la vuelta poneros a probar recetas nuevas y contarme que tal os quedan.

A finales de Agosto estaré de vuelta y retomaré las publicaciones en seguida, que ¡no se me ha olvidado que os debo un tutorial de lo más completo sobre decoración de galletas!.

Por último, daros las gracias a todos los que me leéis habitualmente, y compartir con vosotros que ayer pasé el umbral de las 5.000 visitas desde que cree el blog hace hoy exactamente dos meses, y a día de hoy ya voy por 5.341. ¡Yuuujuuuu!. ¡Cuando lleguemos a los 5 billones os invito a tomar cupcakes a casa! :)

Muchísimas gracias, de verdad.

Y por si no lo habéis hecho ya, os recuerdo que en la página de inicio del blog, a la derecha, podéis meter vuestro email donde dice “suscripción por correo electrónico” y así recibiréis los post nuevos directamente en vuestro email. Os prometo que no os llegará correo basura de ningún tipo, simplemente recibiréis la receta con las fotos correspondientes en vuestra bandeja de entrada cada vez que publique algo nuevo. A vosotros os será mucho más cómodo y ¡yo me pondré muy contenta!.

¡Que paséis muy buen verano!, nos vemos a la vuelta.

Chocolate Chip Cookies

Llevo días intentando retrasar la publicación de ésta receta. Como dice Deb, de Smitten Kitchen, de donde he sacado la receta original, existen millones de recetas diferentes para hacer Chocolate Chip Cookies, y seguramente el mundo no necesite una más. Pero no puedo resistirme porque creo que todo el mundo debe tener una receta secreta e infalible de Chocolate Chip Cookies. Ésta ya no es secreta, pero desde luego que sí infalible. Una vez probéis estas galletas, no podréis volver a comer una Chip Ahoy, porque simplemente la consideraréis inaceptable.

En definitiva, hasta aquí llega vuestra búsqueda de la Chocolate Chip Cookie perfecta, podéis dejar de buscar, con la tranquilidad de ya haberla encontrado y de saber que es imposible que ninguna otra receta supere a esta delicia.

Los ingredientes que utilizaremos son

2 cups de harina.

½ teaspoon de bicarbonato.

½ teaspoon de sal.

170 gr. De mantequilla sin sal, derretida.

1 cup de azúcar moreno.

½ cup de azúcar blanca.

1 tablespoon de extracto de vainilla.

1 huevo.

1 yema de huevo.

2 cups de chips de chocolate.

Precalentamos el horno a 165ºC y cubrimos una bandeja de horno con papel antiadherente.

En un bol, tamizamos la harina, la sal y el bicarbonato y reservamos.

En otro recipiente mezclamos la mantequilla, previamente derretida, con el azúcar moreno y el azúcar blanco.

Incorporamos a esa mezcla el huevo, la yema y la vainilla, y continuamos batiendo hasta que quede una mezcla ligera y cremosa.


Poco a poco, vamos incorporando la harina, y mezclando bien hasta obtener nuestra masa.

Es aquí donde mi receta difiere un poco de la original. Llegados a este punto, la masa resultante es demasiado pegajosa y no mantiene la forma bien. Es aquí cuando, según la receta original, se incorporan los chips de chocolate y se termina de mezclar con las manos. Yo intenté seguir los pasos de la receta pero me resultó imposible. Es verdad que con cualquier masa de galletas, siempre se te pega un poco a las manos cuando empiezas a mezclar, pero en este caso no sólo se pegaba sino que resultaba imposible trabajar con ella. Lo que hice fue añadir poco a poco más harina a la masa. Lo hice “a ojo”, pero muy poco a poco porque tampoco quería que se me quedase una masa tan seca como por ejemplo la de las pastas de mantequilla. Simplemente hay que añadir la harina suficiente como para poder trabajar con la masa más o menos bien.

Una vez tengamos la textura apropiada, añadimos las chips de chocolate, y las incorporamos bien a la masa ayudándonos de las manos. Es aquí donde mi receta difiere también un poco, y lo que empezó como un error, se ha convertido ahora en un paso fundamental de mi receta. Al ir a comprar los ingredientes, no encontré chips de chocolate de las que quería. Pensé que sería tan sencillo encontrarlas como en EEUU, que están en cualquier súper, así que me confié demasiado y por dejarlo para el último momento, me fue imposible encontrarlas. Así que decidí comprar un par de tabletas de chocolate y triturarlas en la Thermomix, que aunque no queden redonditas como las chips, para el caso es lo mismo. Seguramente tendría que haber usado chocolate negro de cobertura, que es más duro y se tritura bien en la Thermomix, pero como me había empeñado en usar chocolate con leche, usé dos tabletas de chocolate Nestlé. (Según escribo estas palabras, me estoy dando cuenta de que era bastante obvio lo que iba a ocurrir usando ese chocolate, pero en el momento, ni lo pensé…). En fin, obviamente, al meter las tabletas en la Thermomix, y aunque sólo pulsé el botón turbo durante décimas de segundo, lo que salió fue más bien polvo de chocolate….Oops!. Era evidente que un chocolate tan blando como el de las tabletas de Nestlé no podía dar otro resultado. Y aunque en casa había chocolate de cobertura con el que podría haber repetido el proceso con mejores resultados, procedí, muy digna yo, a incorporar mi polvo de chocolate a la masa de galletas. ¡Y vaya acierto!. ¡Es la galleta perfecta!. Una galleta con millones, que digo millones, billones de chips de chocolate microscópicas. De verdad que tuvieron un éxito increíble, os recomiendo que al menos las probéis una vez.

Una vez tengamos la masa lista, hacemos bolitas no muy grandes con las manos, y las colocamos sobre la bandeja del horno, asegurándonos de dejar como poco una separación de 3cm entre bolita y bolita. Deb usa una cuchara para bolas de helado tamaño mini, y a lo mejor es por eso que no le importa que la masa sea tan pegajosa, pero si tenéis que hacerlas con las manos, tendréis que añadir la harina extra como os he explicado.

Hay que hornear las galletas durante 10-15 minutos, pero todo depende de nuestro horno y del tamaño de las galletas. Al sacarlas del horno estarán extremadamente blandas, tanto que será imposible moverlas e incluso parecerá que no están hechas. Suelen estar listas cuando los bordes adquieren ese color doradito tan característico. En cualquier caso, en mi opinión es mejor quedarse corto que pasarse con el tiempo de horneado. Es de esas galletas crujientes por los bordes pero blanditas en el centro, que es lo que las hace perfectas, así que mejor que queden un pelín crudas que no demasiado secas.

Hay que dejarlas reposar en la misma bandeja hasta que endurezcan un poco, unos cinco minutos, y a continuación transferirlas a una rejilla para dejar que se enfríen.

Y así es como lo que parecía un experimento de lo más accidentado se convirtió en mi receta de Chocolate Chip Cookies perfectas.

Red Velvet Whoopie Pies

Tanto éxito tuvieron las Whoopie Pies, y me resultaron tan entretenidas de hacer, que no he podido resistirme a probar otra variedad. Esta vez he usado una receta de la web Joy Of Baking, que podéis encontrar aquí. Además, incluye un video muy bueno que ayuda a entender como se hacen.

En esta ocasión se trata de unas Red Velvet (que raro, yo haciendo Red Velvet) con relleno de crema de queso.

Para las pies, necesitaréis

295 gr. De harina.

30 gr. De cacao en polvo sin azúcar.

½ teaspoon de levadura.

½ teaspoon de bicarbonato.

¼ teaspoon de sal.

170 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

200 gr. De azúcar.

1 huevo grande.(yo solo tenía huevos medianos así que use un huevo entero y la clara de otro).

1 teaspoon de extracto de vainilla.

180 ml. De buttermilk. (1 cup de buttermilk equivale a 1 cup de leche con una tablespoon de vinagre blanco).

1 tablespoon de colorante rojo líquido.

Precalentamos el horno a 190ºC.

En un bol, tamizamos la harina, el cacao, el bicarbonato, la levadura y la sal, mezclamos bien, y reservamos.

En el bol de nuestro mixer, batimos la mantequilla y el azúcar.

Añadimos el huevo y la vainilla y batimos bien durante varios minutos.

En un vaso aparte, mezclamos el buttermilk y el colorante, teniendo mucho cuidado de no poner todo perdido…

Una vez mezclado, vamos añadiendo al bol del mixer un tercio del buttermilk y un tercio de la harina, batimos muy bien, y volvemos a repetir hasta acabar toda la harina y el buttermilk.

Una vez tengamos la masa hecha, recomiendo meterla en una manga pastelera, aunque no es imprescindible. También podéis usar una cucharilla de postre para dividir la masa sobre la bandeja del horno. La manga pastelera ayudará a lograr pies mas regulares y además evitará ensuciar demasiado. La boquilla más recomendable es la 1A de Wilton, o cualquier otra redonda.

A continuación metemos la bandeja al horno durante 8-10 minutos. Una vez hechas, las dejamos reposar unos minutos en la bandeja y luego las transferimos a una rejilla para que terminen de enfriarse.

Mientras esperamos, nos ponemos con el relleno, para lo que necesitamos

113 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

227 gr. De queso Philadelphia.

345 gr. De azúcar en polvo, tamizada.

1 teaspoon de extracto de vainilla.

Batimos bien la mantequilla y el queso, y añadimos el extracto de vainilla. Poco a poco, vamos incorporando el azúcar a nuestra mezcla, hasta que queden todos los ingredientes bien mezclados.

Metemos nuestro buttercream en una manga pastelera, con la misma boquilla redonda, cogemos una pie y ponemos un pegote generoso de buttercream sobre ella. A continuación cogemos otra pie y la ponemos encima, a modo de sándwich.

También podéis rellenar las pies con una cuchara, pero la manga pastelera hace todo mucho más fácil.

De todos los buttercream de queso que he ido haciendo en las diferentes recetas, éste es el que más ha gustado, así que será el que comience a usar cada vez que haga Red Velvet en cualquiera de sus variedades.

Espero que os animéis pronto a hacer Whoopie Pies, de verdad que son facilísimas de hacer y muy entretenido. Además tienen el tamaño perfecto y son más fáciles de comer que una cupcake, con la que siempre acabas con la cara llena de buttercream…¡Son todo ventajas!

PD. Perdonad la mala calidad de las fotos, pero hice estas Whoopie Pies (junto con muchas otras cosas) para un desayuno que dio mi madre, y como las quería hacer en el momento, no tuve mucho tiempo disponible para dedicar al tema fotográfico bajo semejante estrés…Sorry!

Whoopie pies de chocolate con buttercream de peanut butter

El otro día me decidí a hacer mis primeras Whoopie Pies. ¡Y ojalá lo hubiese hecho antes!, han tenido muchísimo éxito y son facilísimas de hacer. A mi siempre me han encantado y en Nueva York hay un sitio donde las hacen buenísimas, pero nunca me acababa de decidir a hacerlas en casa.

Como era mi primer intento, decidí seguir una receta publicada en la web de Bakerella. Mi lema es: si Angie la considera buena, entonces habrá que probarla.

La receta está sacada del libro Whoopie Pies, que podéis comprar en aquí. Tiene buenísima pinta, yo no me he podido resistir y ya he encargado mi copia.

En fin, de vuelta a la receta de hoy: Whoopie pies de chocolate con buttercream de crema de cacahuete.

La receta original requiere el típico shortening americano, así que la he modificado un poco para prescindir de este ingrediente porque, aunque se puede comprar online, resulta carísimo en España.

Para las pies, necesitaréis

1 y 2/3 cups de harina.

2/3 cup de cacao en polvo sin azúcar tipo Valor.

1 ½ teaspoon de bicarbonato de soda.

4 tablespoons de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

4 tablespoons de margarina.

1 cup de azúcar moreno.

1 huevo.

1 teaspoon de vainilla.

1 cup de leche.

 

Para comenzar, precalentamos el horno a 180ºC y forramos nuestra bandeja de horno con papel antiadherente.

En un bol, tamizamos la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal.

En otro recipiente, batimos la mantequilla, la margarina y el azúcar.

Batimos durante unos tres minutos e incorporamos el huevo y la vainilla.

 

Una vez esté todo bien mezclado, añadimos la mitad de la mezcla de harina y la mitad de la leche. Batimos bien un par de minutos e incorporamos la harina y leche restantes.

Bakerella sugiere usar una tablespoon para medir la cantidad de cada pie a la hora de colocar la masa en la bandeja del horno.

Yo os recomiendo usar una cuchara de postre, ya que al intentarlo con la tablespoon, la masa es tan pegajosa que no había quien la volviera a sacar de la cuchara. Es importante que dejéis una separación de unos 3 cm entre pie y pie porque en el horno se expanden, y mucho. En la primera tanda de pies que metí al horno, dividí la masa ayudándome de una cucharilla de postre y los montoncitos quedaron más o menos así.

Aunque una vez hechas, las pies salieron prácticamente del mismo tamaño, había alguna que otra menos uniforme.

 

Antes de meter la segunda tanda, decicí meter la masa en una manga pastelera con la boquilla 1A de wilton que suelo usar para decorar cupcakes.

Esta boquilla es la redonda grande, que se usa también para hacer Macaroons. Es mucho más fácil y rápido dispensar la masa usando la boquilla, además te aseguras de que te van a salir todas del mismo tamaño. Así es como quedaron en la bandeja, listas para hornearlas.

Y así, una vez cocinadas.

Hay que tenerlas en el horno unos 10 minutos, pero resulta bastante sencillo ver cuando están hechas. Una vez listas, las dejamos reposar en la misma bandeja unos 5 minutos, y luego las transferimos a una rejilla para dejarlas enfriar.

Mientras, podemos ir haciendo el buttercream, para lo que necesitaremos

¾ cup de mantequilla de cacahuete.

¾ cup de mantequilla sin sal.

¾ cup de azúcar polvo.

½ teaspoon de sal.

 

Batimos bien ambas mantequillas hasta que logremos una consistencia muy cremosa.

Vamos añadiendo la sal y el azúcar en polvo.

Una vez listo, ponemos una cucharadita de buttercream en nuestra pie, y la cubrimos con otra pie, a modo de sándwich. Para el buttercream, yo también use una manga pastelera con la misma boquilla, 1A. Es bastante más fácil y rápido. Pones un montoncito en el medio y al cerrarla con la otra pie, se extiende bien.

En las fotos veréis que el buttecream de mis Whoopie Pies es tirando a escaso, pero es que no me quedaba mas que 75 gr. De mantequilla de cacahuete así que use 75 gr de ambas mantequillas y de azúcar.

Me dio para cubrir todas las pies, pero seguro que están mucho mejor usando la receta completa y pudiendo cubrirlas bien.

En cualquier caso, estaban DELICIOSAS. ¡Espero que os animéis a hacerlas!, no os arrepentiréis.

Crumb Bars de arándanos

¡Hoy toca variar! Con la llegada de éste calor insoportable, llegan también los postres mas ligeros, más rápidos y fáciles de preparar, y si llevan fruta, ¡mejor!.

Una vez más, Deb, de Smitten Kitchen, me ha inspirado con una de sus maravillosas recetas: Las crumb bars de arándanos. ¡Deliciosas!.

Para preparar éstas barritas todo lo que necesitarás será

1 cup de azúcar y ½ cup de azúcar.

1 teaspoon de levadura.

3 cups de harina.

225 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

1 huevo.

¼ teaspoon de sal.

La ralladura y zumo de un limón.

4 cups de arándanos. (Si lo prefieres, puedes sustituir los arándanos por tu fruta favorita. Queda muy bien con fresas, frambuesas, moras etc.)

4 teaspoons de maicena.

Antes de nada, precalentamos el horno a 180ºC y preparamos un molde, o en mi caso un recipiente de cristal. Me gusta cubrirlos ligeramente de mantequilla y forrarlos con papel antiadherente, al que posteriormente también aplico una capa de mantequilla para evitar que se pegue.

La razón por la que hago esto siempre que hago brownies o crumb bars es que resulta muchísimo más fácil desmoldarlos sin que se rompan por ningún lado. Aunque siempre cubría mis moldes con mantequilla, me solía resultar muy difícil desmoldar éste tipo de postres y aunque lo hacia con mucho cuidado, siempre acababa destrozando las esquinas.

Con el papel antiadherente, evito ese tipo de destrozos, y una vez que se ha enfriado un poco lo que esté haciendo en el molde correspondiente, cojo las esquinas del papel y lo saco sin problemas del molde, y luego solo queda despegar el papel, que sale muy fácilmente, como si se tratase de una pegatina.

Aunque ésta vez he recordado hacer fotos al molde preparado, siempre se me olvida hacerlas cuando desmoldo el postre. La próxima intentaré acordarme para que veáis como queda.

Una vez tengamos nuestro molde listo, lavamos la fruta,

y a continuación mezclamos en un recipiente la ½ cup de azúcar, la maicena, el zumo del limón y los arándanos,

Lo mezclamos bien y lo dejamos reposar mientras preparamos la masa.

En otro bol, mezclamos la harina, 1 cup de azúcar, la levadura, la sal, y la ralladura del limón.

Añadimos el huevo…

la mantequilla…

y con las manos vamos mezclando bien. No se trata de una masa como la de las galletas ni nada por el estilo, ésta es mucho mas arenosa y no se puede hacer una bola ni darle forma.

Dividimos nuestra masa en dos partes iguales.

La primera mitad la usamos para cubrir por completo la base de nuestro recipiente. Conviene ayudarse con los dedos para que quede lo más lisita posible.

A continuación, vertemos los arándanos, que después de haber reposado un poco, y junto con el zumo de limón, irán acompañados también de su jugo. Los repartimos con una espátula para que cubran toda la masa.

Por último, cogemos la masa restante y cubrimos la capa de fruta con “pellizquitos” o trocitos de masa.

La gracia está en no cubrir toda la fruta, que se vea entre los montoncitos de masa, que no hace falta aplanar ni nada, cuanto menos uniformes, mejor.

De ahí, al horno unos 45 minutos, o hasta que la capa superior quede doradita.

Una vez listo, dejamos reposar en el molde un rato. En mi caso, habiendo usado el papel antiadherente, no hace falta dejar que se enfríe por completo. Cuando ya no quema demasiado, lo saco del molde y junto con el papel lo dejo sobre una rejilla para que termine de enfriar y tarde menos. Si no habéis usado el papel, tendréis que dejarlo reposar en el molde hasta que se haya enfriado por completo, o de lo contrario se romperá.

Una vez frio, lo metemos en la nevera. Al contrario que otras galletas o barritas, este postre se conserva mucho mejor en la nevera que dejándolo fuera. Cuando ya este frío, lo cortamos en cuadraditos pequeños. No los hagáis demasiado grandes ya que pueden ser muy empalagosos. Para mi el tamaño perfecto son cuadraditos de 3cm x 3cm. Como postre queda buenísimo acompañado de una bolita de helado de vainilla o de frutas de bosque. Como barrita, tiene el tamaño perfecto para comer entre horas o para acompañar una taza de café o té.

Es una receta sencillísima de hacer que no os llevará más de 15 minutos de preparación, y el resultado es delicioso y muy bonito.

Ya me contaréis que os parece.

Podéis encontrar la receta original en inglés en el blog de Deb, Smitten Kitchen.

Por último, aprovecho para deciros, que mi blog estrena una nueva “pestañita” donde podéis ver tablas de equivalencias muy completas. A menudo recibo emails de lectores que me preguntan sobre las equivalencias de las cups, tablespoons etc, y aunque ya lo había publicado junto con alguna receta, creo que este nuevo apartado hará que resulte más fácil de consultar.

Cuando comenzó mi obsesión con la repostería y aún no había comprado mis medidores, me volvía loca buscando las equivalencias online, y además cada página me daba resultados diferentes. Os aseguro que esta recopilación de medidas es completamente infalible. ¡Espero que os sirva de ayuda!. (Podéis consultarla aquí, o directamente haciendo click sobre la pestaña “conversiones”, en la parte superior de la pantalla.)

Cupcakes de limón con buttercream de limón.

Me ha costado, pero he llegado a una conclusión: el libro de recetas “The Hummingbird Bakery: Cupcakes and Muffins”, se ha convertido definitivamente en mi favorito, y os recomiendo a todos que lo compréis. No os arrepentiréis. Estoy haciendo todas sus recetas en orden, y cada una supera a la anterior. Por ahora he hecho la de vainilla, red velvet, chocolate, y hoy le ha tocado el turno a la de limón, dedicada especialmente a mi Papi.

A parte de que estas recetas son sencillísimas de seguir, siempre me parece que, dentro de lo que cabe, deben ser las recetas más “sanas” de cupcakes ya que a penas llevan mantequilla o azúcar, las cantidades de todos los ingredientes son bastante pequeñas, pero sin embargo salen una docena de cupcakes como con cualquier otra receta. Como veréis en la foto de los ingredientes, no son cantidades abrumadoras como la de la mayoría de las recetas.

Además, después de muchos experimentos y de probar recetas de lo más diversas, he encontrado también en este libro el buttercream base perfecto, del que os hablaré mas adelante.

Pero lo primero es el bizcocho del cupcake, para lo que necesitaremos

120 gr (ó 1 cup) de harina.

150 gr (ó ¾ cup) de azúcar.

1 ½ teaspoon de levadura.

2 tablespoons de ralladura de limón.

40 gr (ó 3 tablespoons) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

120 ml de leche.

1 huevo.

El orden con el que se trabajan los ingredientes de esta receta es un poco diferente al que suelen seguir en libro y al que se considera más normal, pero yo he hecho caso de la receta y ha salido una auténtica delicia.

Lo primero, calentamos el horno a 170ºC.

Aunque tengo Thermomix, he llegado a la conclusión de que me gusta mucho más hacer las cupcakes con el mixer de varillas eléctrico de todo la vida. Es más entretenido, y creo que la masa acaba teniendo una mejor textura, así que para empezar, ponemos la mantequilla troceada en un bol y batimos unos segundos, simplemente para deshacernos de los trozos grandes.

La receta original dice que debe incorporarse el resto de los ingredientes, excepto la leche y el huevo, al mismo tiempo que la mantequilla. Como estaba batiendo con el mixer manual, he modificado un poco el proceso para que no se me llenara la cocina de una nube de harina y azúcar, así que después de haber batido un poco la mantequilla e incorporado el azúcar y lo he mezclado un pelín a mano usando una espátula. A continuación he batido unos segundos con el mixer, y he repetido estos dos últimos pasos con la harina y la levadura, que he ido añadiendo poco a poco una vez tamizada, he mezclado con la espátula y finalmente con el mixer. Así he evitado la nube de harina a la que tanto temor tengo. Especialmente porque hace menos de 48 horas me han operado de la vista y lo último que necesito es un ojo lleno de harina.


En fin, que lo próximo es añadir la ralladura de limón y mezclar todo bien. La masa que nos queda es completamente arenosa, así que añadimos poco a poco la leche y mezclamos bien.

Por último, incorporamos el huevo y terminamos de batir.

Se supone que con esta masa podríamos hacer doce cupcakes, pero yo he rellenado únicamente diez papelitos, porque me gusta que lleguen hasta el borde del molde.

Metemos nuestras cupcakes al horno unos 25 minutos (mi horno es muy grande y yo las he tenido que dejar en torno a 40 minutos), y una vez hechas las dejamos reposar la bandeja de cupcakes otros 5 minutos.

A continuación las colocamos sobre una rejilla, y las dejamos enfriar por completo. Os aviso de que es la cupcake mas jugosa y tierna que vais a probar en vuestra vida, hasta tal punto que al sacarla del horno y coger una de ellas, me ha parecido que estaba cruda porque no era normal lo blandita que estaba. ¡He tenido que abrir una y cortarla por la mitad con un cuchillo para asegurarme!.

Mientras dejamos que se enfríen, pasamos a hacer el mejor buttercream de limón de todos los tiempos, para lo que necesitaremos

250 gr (ó 2 cups) de azúcar en polvo.

80 gr (ó 5 tablespoons) de mantequilla sin sal, muy importante que esté a temperatura ambiente.

2 tablespoons de ralladura de limón.

2 tablespoons de leche.

Un par de gotas de colorante en gel amarillo.

Primero he batido un poco la mantequilla, que ya estaba muy blandita, con el mixer. He añadido el azúcar glas tamizada (aquí es imposible evitar la nube de azúcar), y he batido bien. Como lleva tan poca mantequilla, el resultado es un montón de arenilla.He tenido que consultar la receta tres veces para asegurarme de que había puesto las cantidades correctas. Incorporamos la ralladura y mezclamos bien, y a continuación, la leche. ¡La consistencia de este buttercream es completamente perfecta!. Para terminar, añadimos un par de gotitas de colorante amarillo.

Una vez estén frías las cupcakes, podemos proceder a decorarlas. Yo quería estrenar mi boquilla 103 de Wilton para hacer pétalos, pero podéis decorarlas como más os gusten.

Lo que he hecho ha sido aplicar primero una primera capa de buttercream sobre las cupcakes con una espátula. Tenía miedo de quedarme sin buttercream para hacer las flores así que no he aplicado demasiado. Aunque queden un poco “feas”  no pasa nada porque luego no se ve esta primera capa.

Luego usando la boquilla 103 he ido haciendo los diferentes pétalos de flores. En total he puesto tres capas de pétalos en cada cupcake. Para terminar, he espolvoreado los restos de ralladura de limón por encima de las cupcakes. Pronto intentaré subir un video con las diferentes técnicas de decoración de cupcakes, ya que explicarlo por escrito resulta bastante complejo.

Espero que disfrutéis de estas cupcakes de limón, que ¡de verdad están para chuparse los dedos!.

Brow-lleta o Galle-nies, según como se mire.

Y te preguntarás ¿de qué habla ahora esta?. Pues muy sencillo, de la browlleta/gallenies, o lo que es lo mismo, lo que saldría si un brownie y una galleta decidieran procrear. La mejor unión posible. No hay palabras para describir lo delicioso de esta creación.

La receta original la he sacado, como muchas otras veces, de Smitten Kitchen, mi biblia particular. Las recetas de Deb NUNCA defraudan. Y estas galletas-brownie no son ninguna excepción.

Son facilísimas de hacer y no se tarda nada, ni en prepararlas ni en hornearlas. Además estoy segura de que tienes todos los ingredientes a mano en casa.

3 cups de harina.

½ teaspoon de sal.

½ teaspoon de levadura.

125 gr. De mantequilla. (en la receta original usan la mitad con sal y la mitad sin sal. Yo solo tenía mantequilla sin sal en casa, pero si tenéis ambas, usadlas, seguro que estarán aún mejor).

1 ½ cups de azúcar.

2 huevos.

1 teaspoon de extracto de vainilla.

2/3 cups de cacao en polvo sin azúcar (yo uso Valor, y además he echado una pizca más).

Estaréis pensando “lo primero, precalentar el horno”. ¡Pues no!. La masa tiene que reposar al menos una hora en la nevera, así que por ahora el horno apagado, que hace mucho calor.

Hay que empezar mezclando en un bol la harina, con la sal y la levadura.

A continuación, metemos en la Thermomix el resto de ingredientes, mezclamos bien, y poco a poco vamos incorporando la harina. Puede que la Thermomix no acabe de mezclarlo bien porque es mucha cantidad, así que lo mejor es terminar de hacer la masa ayudándote con las manos.

Una vez esté la masa hecha, envolverla en papel film y meterla en la nevera. Ha durado 3’47 minutos ahí. Luego me he hartado y la he metido en el congelador. Mucho más eficaz.

Una vez esté firme, extendemos la masa con ayuda de un rodillo y vamos cortando las formas que queramos. Lo mejor es hacer esto poco a poco, y sacar pequeñas cantidades de masa de la nevera ya que con el calor que hace, no tarda nada en volver a perder firmeza.

Las metemos en el horno 10 minutillos. Al sacarlas, parecen estar un poco blandas, pero creedme, están hechas. En cuanto se enfrían endurecen bastante, además, recordad que se trata de un medio brownie. Mejor que queden poco hechas, que demasiado duras.

Estoy segura de que os van a encantar, además funcionan muy bien como galletas sándwich para helados, o incluso cubriéndolas de frosting.

Espero que las probéis pronto y que me comentéis que os parecen.

Sobre como evitar que nuestra obsesión por la repostería nos lleve a la ruina. Parte I.

He aquí el suceso del día: estaba yo tan tranquila repasando mi lista de diseños nuevos de galletas que quiero probar, cuando he encontrado uno que me ha llamado especialmente la atención. Se trata de una galleta que se decora ANTES de meterla al horno. Parece bastante sencillo de hacer y además quedan preciosas. Lo único que se necesita es una buena receta de galleta de mantequilla (¡la mía, la mía!) y azúcar granulada de diferentes colores. Hasta aquí, ningún problema. Todo parecía tener sentido: no se tarda nada en hacerlas y te ahorras todo el enguarre que supone la decoración con glasa real. Pues parece que eso es lo ÚNICO que te ahorras, ¿Os habéis parado alguna vez a pensar en el desorbitado precio del azúcar de colores?. Yo la verdad es que hasta ahora sólo lo había usado para detalles muy concretos ya que tengo un bote grande (que compre hace siglos) de los que te vienen con diferentes colores, y lo utilizo como si se tratase de diamante en polvo vamos…Total que con eso resulta completamente imposible decorar nada. Así que me he metido en varias de mis tiendas online favoritas donde suelo comprar todos mis productos, y casi muero al ver el precio del azúcar. ¡¿Estamos locos?! Un botecillo de nada, que contendrá, sin exagerar, aproximadamente tres cucharadas soperas de azúcar, costaba 7.90€. Estas galletas necesitan muchísimas azúcar ya que lo bonito es que queden completamente cubiertas, como veis en la foto.

Según mis cálculos necesitaría por lo menos 4 ó 5 botes de CADA color que quiera usar. En fin, una opción inviable.

Así que en un arrebato de tacañería he jurado que nunca más volveré a comprar azúcar de colores. El único problema es que no puedo quitarme las galletas de la cabeza y si no las hago pronto acabaré volviéndome loca. Después de 3’280 minutos de deliberación, he pensado que no perdía nada intentando teñir azúcar normal en casa, así que me he puesto a ello y el resultado ha sido incluso mejor de lo esperado. Es sencillísimo de hacer, no tardas ni manchas nada, y la puedes preparar en cualquier momento y guardarla en botes o tuppers hasta que necesites usarla. Vamos que si quieres puedes tener una colección de azúcares de colores que ya quisieran muchos.

Lo único que necesitas es

Botes de cristal o recipientes pequeños de plástico con tapadera.

Bolsas de congelación.

Azúcar blanca granulada (yo he usado la que tenía en casa, pero creo que para decorar es mejor que sea menos refinada).

Colorantes de varios colores. (para teñir azúcar no uso los buenos de gel de Americolor, sino los baratísimos que venden en el super. Son líquidos y en una cajita te vienen varios colores. La verdad es que son malísimos y nunca los utilizo para nada, pero ya les he encontrado el uso perfecto. Para este tipo de cosas funcionan incluso mejor que los buenos)

Antes de nada, decir que además de azúcar, podéis teñir cualquier otro ingrediente decorativo comestible, y seguro que os ahorráis bastante dinero. La próxima vez que vea una bolsa grande de fideos decorativos blancos, pienso comprarla y así me hago yo mis propios colores.

El proceso no puede ser mas sencillo. Metéis un poco de azúcar en cada una de las bolsas de congelados y añadís un par de gotitas del color/es que queráis.

Cerráis la bolsa y masajeáis bien el azúcar hasta que veáis que no queda ningún grumo de colorante y que se ha teñido todo por igual.

Después lo metéis en los recipientes y los dejáis abiertos un rato para que se seque el azúcar.

No os asustéis, no queda para nada mojada, simplemente me gusta dejar los botes abiertos un rato por si acaso está el azúcar un pelín húmeda.

Y ¡Listo!. Ya podéis tener azúcar de todos los colores que queráis y en las cantidades que necesitéis, siempre listo para ser usado.

¡Animaros a probarlo! Vuestros bolsillos os lo agradecerán.

Cupcakes de té Earl Grey con buttercream de vainilla

¡Ya estoy de vuelta! Y para celebrarlo…¡Cupcakes nuevas! La receta elegida ha sido cupcakes de té Earl Grey con frosting de vainilla. ¡Para chuparse los dedos!.

Tienen un sabor delicioso, y no saben demasiado a té, así que no os preocupéis por eso. Eso sí, tienen un sabor muy especial, y una textura aterciopelada increíble.

Los ingredientes necesarios para crear semejante delicia son,

125 ml. de leche, a temperatura ambiente.

4 bolsas de té de Earl Grey.

110 gr. De mantequilla, a temperatura ambiente.

225 gr. De azúcar granulada.

½ teaspoon de extracto de vainilla.

2 huevos grandes.

125 gr. De harina leudante. (La podéis hacer en casa, añadiendo 6 gr. o medio sobre de lavadura a la harina)

120 gr. Harina normal.

Para empezar, precalentamos el horno a unos 180ºC, y preparamos una bandeja de cupcakes con 12 papeles.

Yo acabo de recibir los moldes de silicona con forma de taza para cupcakes, y los he usado con esta receta. He llenado los cuatro moldes que vienen además de 9 papeles de cupcakes normales. Me dá la impresión de que con las cantidades de esta receta podrían salir tranquilamente 14 ó 15 cupcakes normales…

Mientras esperamos que el horno se caliente, hervimos la leche y le añadimos las bolsitas de té. A continuación, tapamos la leche con papel transparente y dejamos reposar la mezcla al menos 30 minutos.

Una vez pasado el tiempo, retiramos las bolsas de té, escurriéndolas bien, y empezamos a elaborar la receta.

Mezclamos la mantequilla y el azúcar hasta que obtengamos una mezcla con una textura muy cremosa y blanquecina, normalmente entre 3 y 5 minutos.

Añadimos el extracto de vainilla, y mezclamos varios minutos. De uno en uno, vamos incorporando los huevos, asegurándonos de mezclar bien durante un par de minuto después de cada incorporación.

Mezclamos los dos tipos de harina en un bol y añadimos un tercio de ella a la mezcla de las cupcakes. Mezclamos bien, y añadimos también un tercio de la leche (con el té). Repetimos estos pasos hasta terminar de incorporar toda la harina y la leche.

Llenamos dos tercios de los papeles de cupcakes con nuestra mezcla, y los metemos al horno unos 25 minutos.

Una vez estén hechas, las dejamos enfriar sobre una rejilla .

Mientras, hacemos el frosting de vainilla, para lo que necesitaremos

110 gr. De mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

60 ml. De leche.

1 teaspoon de extracto de vainilla.

500 gr. De azúcar polvo.

Unas gotitas de colorante en gel lila.

Para hacer el buttercream, mezclamos la mantequilla con el extracto de vainilla y la leche, y vamos incorporando poco a poco el azúcar.

Un vez esté bien mezclado, añadimos las gotitas de colorantes hasta lograr el color deseado.

He de decir, que aunque este buttercream está muy bueno, no es uno de mis favoritos. El mayor inconveniente que le veo es que la textura es demasiado líquida, y no sirve para decorar con manga. Incluso decorándolo con una espátula puede resultar difícil de manejar. Yo he usado una manga con boquilla de estrella y los he metido inmediatamente a la nevera para que se enfriase el frosting, pero no ha mantenido demasiado bien la forma. Además es bastante pringoso porque la mezcla es tan líquida que se sale de la manga en cuanto te descuidas.

En fin, que no es mi buttercream favorito, pero la cupcake…¡está de muerte! Probarla en cuanto podáis, no os arrepentiréis.

Además, pienso que esta cupcake también funcionaría muy bien como magdalena/muffin sin frosting, porque se le queda una costrita crujiente por encima que está de muerte. ¡Creo que se ha convertido en una de mis recetas de cupcake favoritas!.

También aprovecho para contaros que una muy buena amiga de mi madre me ha regalado unos moldes preciosos de silicona para hacer bombones. Son absolutamente ideales, uno con motivos “tea party” y otro con forma de rosas. Son de la marca Silikomart y se pueden encontrar en www.amazon.com.

¡Me muero de ganas de probarlos y hacer algún bombón nuevo!

L.

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