Burnt sugar bundt con buttercream de caramelo

Me encantan los bundt. De lo que sean, en todas sus variedades. Me apasiona su forma, su textura y su versatilidad: pueden hacer las veces de bizcocho de desayuno o de postre.

Y además, ¡me parece que son apropiadísimos para estas fechas!

El bundt que os voy a proponer hoy es una adaptación de la receta publicada en el libro Baked Explorations: Classic American Desserts Reinvented, de Matt Lewis y Renato Poliafito. Se trata de un volumen que, aunque bastante avanzado, se ha convertido en un indispensable para mi. El libro en sí en precioso, y las recetas de lo más apetecibles, siempre clásicas pero con un toque diferente.

Esta receta puede parecer un poco rebuscada, pero no os asustéis, os prometo que no es difícil así que ¡no os dejéis intimidar!

Lo primero que hay que hacer es preparar el líquido de azúcar, para lo que necesitaréis

½ cup de azúcar granulada

½ cup de nata de montar

¾ cup de leche de coco (mas o menos)

1 ½ tablespoons de zumo de limón

En una cacerola pequeña ponemos el azúcar al fuego , que se irá derritiendo lentamente. Con una cuchara de madera, lo removemos constantemente para asegurarnos de que no se pegue y se derrita de manera uniforme. Cuando el azúcar adquiera color caramelo oscuro lo retiramos del fuego unos instantes para verter la nata, sin parar de mover.

En cuanto la nata fría haga contacto con el caramelo, la mezcla se volverá compacta y pegajosa, pero no os preocupéis, hay que devolver la cacerola al fuego y seguir removiendo un par de minutos mas, hasta que la nata haya quedado bien incorporada.

A continuación pasamos el caramelo (con mucho cuidado de que no nos salpique) a una jarra medidora de cristal que aguante bien el calor, tipo Pyrex.

Añadimos la leche de coco hasta alcanzar la marca de los 300ml. Añadimos el zumo de limón, mezclamos bien con un tenedor, y dividimos el contenido a partes iguales en dos vasos. Dejamos reposar.

A continuación nos ponemos manos a la obra con el bundt. Para ello tenemos que localizar

3 cups de harina

1 teaspoon de levadura

½ teaspoon de bicarbonato

1 teaspoon de sal

285 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

2 cups de azúcar granulada

4 huevos

1 teaspoon de extracto de vainilla

1 de los vasos de líquido de azúcar que habíamos preparado previamente

Precalentamos el horno a 160ºC y preparamos el molde del bundt untándolo bien con mantequilla. Yo siempre uso los de Nordic Ware, con sus millones de recovecos, así que hay que tener cuidado y engrasar bien el molde.

Cuando esté bien engrasado espolvoreamos con ayuda de un tamizador o colador, un poco de harina, cubriendo bien toda la superficie del molde, y a continuación le damos unos golpecitos para eliminar el exceso de harina.

En un recipiente mezclamos bien la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservamos.

En otro recipiente ponemos la mantequilla y el azúcar y batimos con un mixer eléctrico.

Añadimos los huevos, de uno en uno, batiendo bien tras cada incorporación.

Incorporamos la vainilla y batimos unos segundos mas.

Por último, queda añadir la harina, en tres partes, alternando con la porción de líquido de azúcar destinada a la masa del bundt. Siempre debemos empezar y terminar con la harina, es decir, harina-líquido-harina-líquido-harina.

Finalmente, vertemos la masa en nuestro molde preparado

y horneamos durante unos 45-50 minutos, o hasta que un pincho metálico introducido en el centro del bizcocho salga limpio.

Una vez transcurrido el tiempo, transferimos el molde a una rejilla y dejamos que enfríe completamente antes de intentar desmoldarlo.

Mientras se enfría, nos vamos entreteniendo con el buttercream, que lleva

115 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

1 teaspoon de vainilla o 2 tablespoons de ron, según se prefiera

2 1/3 cups de azúcar glas

el líquido de azúcar restante

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de nuestro mixer eléctrico y batimos bien, hasta que quede suave y brillante. Si lo queremos menos denso podemos añadir leche hasta dar con la consistencia deseada, pero siempre poco a poco, yo me pasé un pelín y se me quedó más líquido de lo que quería…

Cuando hayamos desmolado el bundt,

cubrimos la parte superior con el buttercream.

El bundt se mantendrá perfectamente en un recipiente que no deje pasar el aire durante 3-5 días, a temperatura ambiente.

Aunque seamos realistas, no va a durar tanto.

Mi lista de Navidad

En la última entrada que publiqué, Arancha, una lectora del blog, me escribió sugiriendo que hiciese una lista de diferentes productos y utensilios relacionados con la repostería, para así dar alguna que otra idea a los que todavía no habéis escrito la carta a Papá Noel y no sabéis que pedir. La verdad es que me pareció una idea fantástica y llevo todo el día pensando en que cosas podría incluir.

He decidido dividir mi “carta” en dos secciones. En la primera incluiré todos aquellos utensilios que considero “básicos” para poder dar los primeros pasos en el mundo de las cupcakes y galletas creativas, y con los que podréis hacer prácticamente todas las recetas que he publicado en el blog.

En la segunda parte, incluiré utensilios, productos y libros que, aunque no se trate de piezas indispensables, aún no tengo y llevo queriendo durante algún tiempo. Así de paso doy alguna idea a amigos y familiares, ¡por si alguien está decidido a alegrarme las Navidades!

¡Pues empecemos!

Utensilios básicos

Bandeja metálica de 12 cupcakes. Las mías son de Wilton, pero sinceramente creo que las bandejas pueden ser de cualquier marca. Tengo de tamaño standard y de mini-cupcakes, y si os digo la verdad la de mini-cupcakes la he usado una vez en mi vida…yo creo que no merece la pena.

Measuring cups o tazas medidoras. Harán tu vida mucho más fácil. Las mías son de plástico blanco, pero me encantaría tener las metálica. Siempre estoy para comprármelas pero como las mías están perfectamente me da no sé qué.

Measuring spoons o cucharas medidoras. Igual de fundamental que las tazas. Estás si que las tengo en metal. Son las mejores.

Adaptadores para mangas pasteleras. Desde que los descubrí, soy incapaz de trabajar sin ellos. Especialmente cuando decoro galletas. El poder cambiar de boquilla sin tener que vaciar la manga es fundamental para mi.

Mangas pasteleras desechables. Como ya os comenté en el tutorial sobre decoración de galletas, estas mangas son de diez.

Boquillas. He llegado a la conclusión de que en realidad solo necesitas 3 boquillas en tu vida. Y una extra si quieres darte un capricho. Las tres fundamentales son la 1A, 1M y la 3, todas de Wilton. Las dos primeras son las únicas que uso para decorar cupcakes, no necesitas más…de hecho ya no es que no necesite mas, si no que a mi personalmente solo me gustan las cupcakes decoradas con otras boquillas. Para decorar galletas, y aunque parezca mentira, solo uso la 3, eso si,  tengo varias. En la foto con las cupcakes podéis ver la boquilla “extra” que os comento, es prácticamente igual que la de estrella pero mas cerradita. A mi me gusta bastante pero la diferencia es bastante sutil.

Polvo de merengue. Lo mejor para hacer glasa real. No se usa mucho y el bote dura bastante. Merece la pena.

Colorantes en gel. Mis preferidos son los de AmeriColor, por el dosificador. Si no hay de AmeriColor compro de Wilton, pero me resultan incómodos de usar los colorantes en “cajita”. Con comprar algún azul oscuro, blanco, amarillo, verde oscuro y rojo, no necesitas mas. Podrás hacer cualquier combinación de colores.

Os recomiendo los botes pequeños, aunque del rojo yo siempre compro el grande, más que nada porque me paso el día haciendo Red Velvet en todas sus variantes…

Mas adelante, y si te gustan tanto los colorantes como a mi, AmeriColor tiene unos tonos preciosos.

Cortadores de galletas. Para mis los mejores son los metálicos. Básicos, lo que se dice básicos, serían el circular y el cuadrado, pero son muy aburridos, así que hazte con 5 ó 6 de tus formas favoritas.

The Hummingbird Bakery Cookbook. Para mi, el mejor libro de recetas de cupcakes. Si tuviese que elegir solo uno, me quedaría con este sin dudarlo ni un segundo.

Cápsulas de papel para cupcakes. Después de probar miles, las únicas que me gustan son las de Wilton. No hace falta que tengan diseños especiales, de hecho normalmente compro de colores lisos, pero es que para mi son las mejores con diferencia. Sé que nunca me van a fallar. Hay veces que he hecho cupcakes en papeles mas “historiados” y muy caros, y se me han acabado despegando…Casi me da algo.

The Buttercup Bakeshop Cookbook. Otro libro que me apasiona. Está genial porque hay recetas muy variadas, desde tartas hasta galletas. Junto con el libro de The Hummingbird Bakery, este es mi favorito.

Y mi wish list personal…

Macarons de Pierre Hermé

Bandeja para brownies con base deslizable

Tartine de Elizabeth Prueitt y Chad Robertson

Ladurée de Phillipe Andrieu y Sophie Tramier

Baking: from my home to yours de Dorie Greenspan

Molde para pies de Le Creuset

Whoopie Pies de Sarah Billingsley

Fat Witch Brownies de Patricia Helding

Colorantes AmeriColor. Porque nunca se pueden tener demasiados

Rotuladores Alimenticios de AmeriColor. Porque solo tengo el negro…

Molde para mini-bundts de Nordic Ware o cualquier molde Nordic Ware

Flores de violeta secas

Toffe en pasta

Perlas de azúcar de cualquier color o cualquier tipo de Sprinkles

Cualquier tipo de purpurina o disco dust

Chips dulces de caramelo

Cortadores de galletas varios. Aunque debe ser difícil dar con alguno que no tenga ya…entre los que quiero están el caballo, la cesta de pascua, el huevo, la flor de lis, la libélula, la rana, algún perro, la taza, la tetera o la tarta.

Pues hasta aquí las cosas que se me ocurren a estas horas… En cualquier caso, si queréis sorprender a alguien con algún regalo relacionado con la repostería os recomiendo tres sitios donde yo compro todo: http://www.amazon.co.uk (para los libros. Si la compra supera las 25 libras, que no es difícil,  el envío a España es gratis.), para los que no tengáis tiempo de ir a ningún lado y queráis comprar online pero en una tienda Española, My Lovely Food es fantástica, y son rapidísimos en hacer los envíos. Y si preferís ir a una tienda física, DeCake, en la calle virgen Maria nº7. Abren de Lunes a Viernes de 10h-15h y de 17.30h-19:20h, y Sábados de 10h-13.30h. En DeCake encontrareis de todo, y seguro que con cualquier cosa acertáis con el regalo perfecto.

Y ahora, decidme, ¿qué otros utensilios o productos os gustaría que os regalasen? ¡yo también necesito ideas!

Macarons de pistacho rellenos de caramelo

¡Por fin me he lanzado a probar los Macarons caseros! Me tenían “muertita” de miedo así que lo había estado aplazando durante meses…Al final me decidí y la verdad es que no me esperaba que saliesen tan bien. Estoy segura de que se trata de la suerte del principiante, pero al menos el buen resultado me ha dado el ánimo necesario para atreverme a seguir experimentando con la receta.

Llevaba años acumulando diversas recetas de macarons que quería ir probando y aunque todas son prácticamente iguales, me decidí a estrenarme con una de Tartalette, que quizá otra cosa no, pero Macarons te hace de cualquier sabor, color y forma…¡Está hecha toda una experta! En su blog podréis encontrar infinidad de recetas, pero la que más me llamó la atención fue la del Macaron de pistacho, que es la que voy a compartir hoy con vosotros.

Los ingredientes necesarios son

Para las “tapas”

90 gr de claras de huevo

30 gr de azúcar granulada

200 gr de azúcar glas

55 gr de almendras

55 gr de pistachos

colorante verde

Para el relleno

En la receta original, Tartalette usa un relleno de creme brulee, pero yo decidí rellenarlos con caramel a la fleur de sel, que me había traído de Francia.

Vamos, que en definitiva lo mío fue un Macaron casero a medias, pero como todo el mundo hablaba de la dificultad de hacer bien las “tapas” centré toda mi atención en eso, por ser el primer intento.

Antes de nada, unas cuantas aclaraciones en cuanto a los ingredientes. Absolutamente todas las recetas de Macarons especifican que resulta fundamental dejar las claras de huevo reposar sobre la encimera a temperatura ambiente durante al menos una noche entera. Prometo que en un principio mi intención era hacer caso a este punto que parecía tan fundamental. Lo que pasa es que acabé liando todo un poco porque decidí usar las claras que venden en Mercadona en bote, y por mucho ímpetu que le puse no había forma de montarlas. Así que en el último momento decidí dejarme de tonterías y usar huevos en condiciones. Que por supuesto no habían reposado ni cinco minutos…Y la verdad es que mis Macarons salieron perfectos…bueno, de 10 tampoco estaban, pero por una cuestión puramente física: no quedaron completamente planas las tapas, pero os aseguro que tanto de sabor como de textura, inmejorables. ¡Dignos de la mejor pastelería Parisina!

En cuanto a los pistachos, una simple aclaración: 55 gr sin cáscara y antes de ser triturados… lo digo por si hay algún despistado…

Y por último el colorante. Siempre había oído que era muy importante teñir los macarons con colorante en polvo, pero yo no tenía, y aunque los pistachos ya proporcionan bastante color, me apetecía resaltarlo un poco, así que acabé añadiendo una mini-gota de colorante en gel. (Según voy escribiendo me voy dando cuenta de que para ser mis primeros Macarons me arriesgué mucho con tanto cambio…)

En fin, pasemos a la receta. La verdad es que las recetas de los Macarons son extremadamente sencillas, me atrevería a decir que de las más sencillas que he hecho…Todavía no sé porqué resultan tan difíciles y cual es exactamente el punto donde todo puede empezar a ir mal.

En un recipiente empezamos a montar las claras. Cuando alcancen el punto en el que parezcan las burbujas de jabón de un baño, añadimos poco a poco el azúcar granulado y continuamos montándolas hasta que adquiera una textura brillante, como la de la crema de afeitar. Al alcanzar ese punto, parad de batir. Si os pasáis mucho, puede que vuestros macarons queden demasiado secos.

A continuación metemos los pistachos, almendra y azúcar glas, en la Thermomix, y trituramos todo bien.

Por último, con la ayuda de una espátula de silicona, incorporamos los ingredientes triturados a las claras montadas, utilizando siempre movimientos envolventes.

Una vez tengamos la masa lista, la metemos en una manga pastelera con una boquilla redonda grande.

A partir de aquí, experimenté con dos métodos diferentes.

La primera tanda la hice sobra una base de silicona especial para macarons, en la que viene en relieve la circunferencia de cada macaron. El resultado no fue horrible pero tampoco perfecto. No os recomiendo que uséis estas bases por varios motivos. El primero que tardarás horas en terminar tus macarons, a no ser que tengas 4 ó 5 bases…El segundo que siempre se desbordan un poco así que el relieve que tiene no sirve de mucho.

La segunda tanda la hice sobre papel antiadherente. Sin duda os recomiendo hacerlo así.

Una vez tengamos los macarons listos en la bandeja, hay que dejarlos reposar entre una y dos horas sobre la encimera antes de hornearlos, para que les salga la costra tan característica. He de confesar que yo esperé unos escasos 40 minutos, pero al igual que opino que otros pasos son “prescindibles” os recomiendo que este no os lo saltéis. Pasado el tiempo y antes de meterlos al horno, si tocáis ligeramente uno de los macarons, comprobaréis que en efecto a endurecido un poco la masa.

Mientras esperáis a que pase el tiempo de reposo, precalentad el horno a 137ºC.

A continuación hornead durante unos 15 ó 20 minutos.

Cuando estén listos, los sacamos del horno y no debemos dejarlos reposar demasiado, conviene retirarlos lo antes posible, en cuanto no os abraséis demasiado al tocarlos…

Aquí está la primera tanda sobre la base de silicona

Y la segunda sobre el papel antiadherente

(Perdonad la mala calidad de las foto de hoy, pero ya había anochecido y hacer fotos medianamente decentes con luz artificial en mi cocina resulta bastante complejo)

Cuando hayan enfriado, solo quedará rellenarlos como prefiramos, en este caso con el caramelo.

¡Espero que os animéis a probar la receta! ¡De verdad que no son tan difíciles como nos hacen creer! Yo creo que es todo un complot para que nadie los haga en casa y la gente los siga comprando a 3€ el macaron…¡Así que todos a practicar!

La MEJOR tarta de zanahoria jamás inventada

Los que no tengáis la oportunidad de ir a la tienda de The Buttercup Bake Shop en Nueva York, estáis de suerte, porque el libro de recetas de la tienda incluye cada una de sus creaciones, y después de haberme atrevido con su bizcocho de zanahoria, os puedo asegurar que está exactamente igual de bueno que el original. Como os comenté el otro día, The Buttercup Bake Shop Cookbook, es uno de los mejores libros de repostería que tengo, y después de haber probado sus recetas, tengo que insistir en que os hagáis con una copia lo antes posible. Os prometo que no os defraudará. Pero si aún no estáis del todo convencidos, os propongo que hagáis la receta que viene a continuación.

Para éste delicioso bizcocho de zanahoria (el más tierno que jamás probaréis), necesitamos

2 ½ cups de harina

1 teaspoon de levadura

1 teaspoon de bicarbonato

1 teaspoon de canela en polvo

340 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

1 cup de azúcar moreno

1 cup de azúcar

3 huevos grandes, a temperatura ambiente

2 teaspoons de extracto de vainilla

½ cup de zumo de manzana

4 zanahorias medianas, peladas y picadas en trozos lo más pequeños posibles.

3 tablespoons de nata líquida para postres

Para empezar, precalentamos el horno a 175ºC y preparamos el molde que vayamos a usar. En The Buttercup Bake Shop, hacen ésta receta en forma de layer cake de tres pisos (en este caso yo la hice de dos pisos), así que lo primero que hay que hacer es engrasar bien los moldes con mantequilla y cubrir la base de los mismos con papel antiadherente.

Antes de nada, mezclamos en un recipiente la harina, la levadura, el bicarbonato y la canela. Reservamos.

En nuestro mixer, metemos la mantequilla a temperatura ambiente y batimos unos segundos. Poco a poco vamos incorporando el azúcar moreno y el azúcar blanco, y batimos unos tres minutos, hasta obtener una mezcla muy cremosa.

Vamos incorporando los huevos, uno a uno, y batiendo tras cada incorporación.

A continuación, añadimos el extracto de vainilla, sin dejar de batir.

Vertemos un tercio de nuestra mezcla de harina,

batimos muy bien

e incorporamos la mitad del zumo.

Añadimos otro tercio de la mezcla de harina, y el resto del zumo. Batimos bien, y por último, terminamos de incorporar la harina restante, batiendo muy bien durante todo el proceso.

A ésta masa queda por añadir la nata y la zanahoria. Es ahora cuando paramos nuestro mixer eléctrico y terminamos de incorporar estos ingredientes con la ayuda de una espátula o una cuchara.

A continuación, llenamos nuestros moldes con la masa

y los metemos al horno entre 30 y 35 minutos. Una vez fuera del horno, dejamos reposar nuestro bizcocho otros diez minutos en su molde, y pasado ese tiempo procedemos a desmoldarlo y dejarlo enfriar sobre una rejilla.

Podéis disfrutar del bizcocho directamente, pero yo os recomiendo añadirle el buttercream de queso. ¡No tiene ni color!.

Para hacer el buttercream de queso, necesitamos

455 gr de queso Philadelphia

114 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

1 ½ teaspoon de extracto de vainilla

5 cups de azúcar polvo

En un mixer eléctrico, batimos bien la mantequilla y el queso. A continuación, vamos añadiendo poco a poco el azúcar, y por último el extracto de vainilla.

Antes de cubrir la tarta con el buttercream, es conveniente que el bizcocho esté muy frio. Especialmente éste en particular, que es extremadamente jugoso y se puede desmigar fácilmente. Tenemos que dejarlo en la nevera al menos 2 ó 3 horas, aunque yo suelo dejarlo toda la noche, bien envuelto con dos capas de papel film.

Éste es, sin duda, la mejor tarta de zanahoria que he hecho jamás. Creo que, después del Red Velvet, puede que esta sea mi combinación de sabores favorita.

Tenéis que probarlo cuanto antes. Incluso la gente que dice no gustarle el bizcocho de zanahoria, acaba devorando éste. Doy fe. Ejem-hermana-ejem.

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