Receta de cupcakes de Magnolia Bakery y buttercream súper-cremoso

Aunque no sean ni mucho menos mis favoritas, he de reconocer que Magnolia Bakery ha hecho mucho por el mundo de las cupcakes (bueno, en realidad Sexo en Nueva York ha hecho mucho por el mundo de las cupcakes), y que es visita obligada para cualquier entusiasta del dulce.

Pero como Nueva York pilla un pelín lejos, la segunda mejor alternativa es recrear nosotros mismos una de sus cupcakes mas famosas, la de vainilla con buttercream extra-cremoso de vainilla. Un clásico. He de decir que las cupcakes de Magnolia nunca han sido mis favoritas, existen cientos de bakeries en la ciudad que las hacen mucho mejor, pero como nunca había probado a hacer una de sus recetas en casa, me lancé a la aventura. Y el veredicto es: Mejor-cupcake-de-vainilla-del-mundo.

Olvidaros de las otras recetas de cupcakes de vainilla que he publicado anteriormente. No tienen nada que ver. Esta es la receta definitiva.

Antes de empezar os diré que esta receta lleva una mezcla de dos harinas (cake flour y self rising flour). No es necesario comprar estas harinas, que además no son fáciles de encontrar en España, ya que podemos “hacerlas” nosotros mismos añadiendo maicena o levadura respectivamente. Así que para que sea mas fácil para todos entender esta receta, en vez de diferenciar entre los dos tipos de harina, os voy a poner directamente las “mezclas” que uso yo.

¡Allá vamos!

(*con esta receta salen 24 cupcakes, si únicamente queréis una docena usad la mitad de los ingredientes)

310 gr de harina

1 ½ cucharadita (postre) de levadura

½ cucharadita (postre) de sal

2 ½ cucharadas soperas de maicena

225 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

450 gr de azúcar granulada

4 huevos

240 ml de leche

1 cucharadita (postre) de extracto de vainilla

Precalentamos el horno a 175ºC y preparamos dos bandejas de cupcakes con sus respectivas cápsulas.

En un recipiente tamizamos y mezclamos la harina, la levadura, la sal y la maicena.

Ponemos esta mezcla de harina en nuestro mixer eléctrico y añadimos el azúcar. Vamos añadiendo la mantequilla y batimos todo bien.

Obtendremos así una mezcla muy arenosa.

A continuación batimos los huevos en un recipiente pequeño

y añadimos la mitad a la mezcla de harina, azúcar y mantequilla.

La otra mitad restante la combinamos con la leche y con el extracto de vainilla, y la incorporamos a la masa.

Dividimos la masa entre las 24 cápsulas de cupcakes y horneamos durante 20-25 minutos.

Una vez listas, sacamos del horno y dejamos reposar en la propia bandeja unos 5-8 minutos.

Transcurrido ese tiempo, colocamos las cupcakes sobre una rejilla para permitir que enfríen por completo.

Y ahora…lo que hace que estas cupcakes sean realmente especiales es el buttercrem, muy diferente a los que estamos acostumbrados.

Necesitamos (*No os asustéis por las cantidades, os recuerdo que son para 24 cupcakes, incluso alguna que otra mas)

6 cucharadas soperas de harina

480 ml de leche

450 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

450 gr de azúcar granulada (NO glas)

2 cucharaditas de extracto de vainilla

En una sartén pequeña (todavía no la ponemos al fuego) ponemos la harina y añadimos poco a poco la leche, sin dejar de mezclar, para evitar que se creen grumos.

Una vez esté bien mezclado, ponemos la sartén al fuego durante unos 15 minutos, sin dejar nunca de remover, hasta que haya espesado mucho. Obtendremos una mezcla con una textura similar a la de un pudding. Retiramos del fuego y ponemos en un recipiente para que enfríe. Según vaya enfriando, espesará mas.

Mientras tanto, ponemos la mantequilla en el recipiente de nuestro mixer eléctrico, y batimos durante 5 minutos. A continuación, y sin dejar de batir, vamos añadiendo muy poco a poco el azúcar. Añadimos también el extracto de vainilla.

Por último, y sin dejar de batir, vamos añadiendo de cucharadita en cucharadita, la mezcla inicial de leche y harina, que ya habrá enfriado considerablemente ( si está muy caliente hará que la mantequilla se derrita)

Dejamos enfriar nuestro buttercream en la nevera durante 15 minutos (ni menos ni mas tiempo)

Una vez transcurrido ese tiempo, podemos teñirlo con los colores que queramos y decorar nuestras cupcakes del modo habitual.

El resultado es…¡delicioso! La cupcake es muy dulce, pero a la vez tiene un toquecito salado muy rico, y el buttercream es súper cremoso, tiene una textura muy agradable, y no es tan dulce ni empalagoso como los buttercreams tradicionales.

¡Os recomiendo que probéis esta receta y me contéis que os parece!

También os recuerdo que esta mañana he publicado el nombre de la ganadora del sorteo de la Babycake. Podéis leer la entrada aquí.

 

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¡Ya tenemos ganadora!

¡Por fin llegó el día!¡Ya tenemos ganadora del concurso!

María (monpetitgateau)

María podrá elegir cual de estas tres Babycakes prefiere (cakepops, cupcakes o donuts)

Muchísimas gracias a todos por participar, el sorteo ha sido todo un éxito gracias a vosotros, así que visto lo visto…¡habrá que hacer otro pronto!

Y muchísimas gracias a María Lunarillos por habernos proporcionado semejante regalazo y por habernos prestado su tiempo y colaboración.

¡Enhorabuena a la afortunada!

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¡SORTEO PRIMER ANIVERSARIO!

¡Vaya nervios! ¡No queda nada para el primer aniversario de Bakemania! Aunque me parece mentira, este Domingo 27 el blog cumple un añito. ¡Como pasa el tiempo! Ha sido un año estupendo en el que gracias a vosotros me he llevado muchas alegrías. ¡Nunca pensé que este proyecto llegaría a tener tan buena recepción y que iba a contar con los mejores lectores de toda la blog-esfera!¡Gracias, gracias, gracias! Vuestro apoyo y constantes comentarios no tienen precio.

Y para agradeceros el apoyo que me habéis mostrado desde el primer día, os traigo una sorpresa. Que digo sorpresa…¡¡¡Un sorpresón!!! Y es que nuestros amigos de la tienda online de repostería María Lunarillos se han unido a la celebración sorteando uno de los maravillosos productos de su nueva tienda, que espero que no dejéis de visitar porque para mi se ha convertido en imprescindible, no solo porque tienen todos los productos habidos y por haber, sino porque tienen un servicio de lo mas eficiente y ofrecen siempre el mejor de los tratos a sus clientes.

Y por si fuera poco, María del Mar y Eduardo, los hermanos detrás de la tienda de María Lunarillos, han decidido que sea el propio ganador del concurso el que decida cual de los tres premios que proponen prefiere. ¿acaso se puede pedir algo mas?

¡¡¡El ganador/a podrá elegir cual de estas máquinas Babycake prefiere!!!

La máquina para hacer Cake Pops, (que incluye además un manual de recetas, palitos para el montaje, herramientas para manipular los Cake Pops, y un molde de plástico para sujetarlos mientras decoramos), la máquina para hacer cupcakes (que incluye manual de recetas, 25 cápsulas para cupcakes, 4 boquillas de decoración y una manga pastelera), o la máquina para hacer donuts (que incluye manual de recetas, rejilla enfriadora, y herramientas para manipularlos)

Y para que os hagáis una idea de lo sencillo que resulta usar cualquiera de estas máquinas y podáis ir pensando cual es la que queréis, os dejo aquí unos videos promocionales de cada una de ellas, en los que una chica, muy apañada ella, os enseña como usarlos.

Y para terminar, solo me queda contaros que es lo que tenéis que hacer para participar. Es muy sencillo y no os llevará mas de cinco minutos.

1º Para los que no lo hagáis ya, tendréis que seguir tanto a María Lunarillos como a Bakemania en Facebook. Simplemente pinchad aquí y aquí para acceder a ambas páginas, y haced click sobre el “me gusta”

2º Aunque muchos de vosotros ya tenéis este paso mas que superado, los despistados que queden por ahí y que aún no lo hayan hecho tendrán que suscribirse al blog, para lo que únicamente tendréis que meter vuestro email en la casilla que aparece en la columna de la derecha del blog, la que dice “suscripción por correo electrónico”. Os llegará un email de confirmación que tendréis que aceptar y listo.

 Por último, tendréis que dejar un comentario en esta entrada diciéndome que productos os gustaría encontrar en María Lunarillos. ¿Hay algún producto o utensilio que os hayáis vuelto locos buscando y que sigáis sin encontrar? ¿Os habéis encontrado alguna vez con una receta que requiere algún extracto o ingrediente especial y que no habéis podido hacer porque os ha resultado imposible localizarlo? ¿Tenéis alguna sugerencia sobre algo que os gustaría poder adquirir en María Lunarillos?

¡Y eso es todo! Con seguir esos tres sencillos pasos tendréis la posibilidad de llevaros el magnífico premio que María Lunarillos ha puesto a vuestra disposición.

El día 27, cumpleaños oficial de Bakemania, sabremos quien ha ganado*. ¡No lo dejéis para el último momento y participad ya! El concurso finalizará el Domingo a las 11:00 pm.

¡Mucha suerte a todos! ¡Y gracias por vuestro apoyo!

(*El premio sólo podrá ser enviado gratuitamente a territorio español, aunque la participación puede realizarse desde cualquier lugar del mundo siempre que el ganador se haga cargo de los gastos de envio correspondientes)

 

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Tutorial Layer Cakes

Mucho de vosotros habéis dejado comentarios en el blog pidiendo un tutorial paso a paso de la elaboración y montaje de una layer cake, y yo os prometí que lo haría así que…¡aquí está! Espero que os ayude y que lo pongáis en práctica pronto.

Lo primero que tenemos que hacer es preparar los moldes que vayamos utilizar. En esta ocasión usé dos moldes, aunque dependiendo de la receta puede que necesitemos hasta tres. (Si no tenéis mas de un molde del mismo tamaño no pasa nada, siempre podéis hornear el bizcocho en uno y cortarlo por la mitad una vez frio)

Siempre que hagamos una layer cake, es importante que los moldes estén especialmente bien engrasados, para evitar que al desmoldarlo se que queden partes del bizcocho adheridas a la base dando lugar a una bizcocho irregular.

Para evitarlo, además de engrasarlo, cubriremos la base con papel antiadherente, así que antes de nada, cortamos dos trozos de papel del mismo tamaño que la base del molde.

A continuación, derretimos un poco de mantequilla,

y con ayuda de un pincel cubrimos la base y los laterales del molde.

Después, colocamos el papel sobre la base, y volvemos a cubrirlo con mantequilla. Hay quien también espolvorea harina por el molde, pero a mi nunca me ha hecho falta hacerlo.

*Nota: Si vuestros moldes son de una sola pieza conviene cubrir también los laterales con papel antiadherente.

Una vez tengamos los moldes preparados y el horno esté caliente, vertemos la masa y horneamos siguiendo las instrucciones de la receta correspondiente.

Transcurrido el tiempo de horneado, dejamos reposar los moldes sobre unas rejillas, para dejar que el aire circule por todos lados.

En este caso, como mis moldes son de dos piezas, yo lo que hago es quitar los laterales una vez el molde se haya enfriado y el bizcocho, aunque no esté frio del todo, no queme.

Si vuestro molde es de una sola pieza, tendréis que esperar a que el bizcocho esté completamente frio antes de desmoldarlo.

Una vez se haya enfriado por completo, le damos la vuelta sobre la rejilla, para quitarle la base, que gracias al papel antiadherente no nos dará mayor problema.

Como veréis el papel se queda pegado al bizcocho.

Yo nunca se lo quito, me da la sensación de que así está mas “protegido” durante el tiempo de enfriado en la nevera, así que directamente los envuelvo en dos capas de papel film y los meto en la nevera al menos durante dos horas.

Mientras transcurre ese tiempo podemos ir preparando los utensilios que usaremos para montar y decorar la tarta.

Yo uso una espátula metálica muy firme (hay quien prefiere unas mas blandas que ceden, pero a mi no me gustan) para decorar la tarta. Las otras dos, de silicona, las uso para remover el buttercream y ponerlo sobre los bizcochos, pero no para el proceso de decoración en sí. En la foto también veis una manga pastelera, con el correspondiente adaptador y la boquilla #233 de Wilton. No hace falta usar mangas pasteleras para la decoración de tartas, pero en este caso quería hacer unos detalles que requerían una boquilla especial, y en cualquier caso, yo suelo usarla para darle algunos detalles a la tarta, sobre todo entorno a la base, en el punto donde se une el bizcocho y la bandeja, que siempre suele tener alguna imperfección.

Una vez haya transcurrido el tiempo de enfriado de la tarta, nos dispondremos a decorarla. Yo siempre monto las tartas sobre unas bases desechables, porque resulta mas fácil manejarlas. Sobre esa base, pongo un pegotito de buttercream, para que al poner el primer bizcocho, este se quede pegado y no se mueva mientras termino de montar la tarta, o mientras se transporta etc.

A continuación, se cubre con buttercream el primer bizcocho,

y se coloca el segundo encima.

Se cubre la tarta entera con una primera capa de buttercream. No hace falta que se use abundante cantidad ni que quede perfecto, es simplemente una primera capa que cubrirá imperfecciones y hará que todo se mantenga en su sitio.

Una vez hayamos puesto esta primera capa, metemos la tarta en la nevera, para dejar que el buttercream endurezca un poco. No hace falta dejarla mas de media hora.

A continuación cubrimos con una segunda capa de buttercream. En este caso, no me preocupé mucho de que la parte de arriba de la tarta quedara perfectamente lisa, ya que iba a decorarla entera con la boquilla de hacer “césped” y no se iba a notar.

Otra cosa que habréis notado es que no he nivelado el bizcocho superior, es decir, no le he cortado la barriguita. Lo hice por el mismo motivo, como iba a hacer una tarta “pradera” no me importaba que no estuviese completamente lisa, de hecho me gustaba que tuviese esa redondez.

Una vez tenemos la tarta bien cubierta con el buttecream, la metemos en la nevera y mientras teñimos lo que nos haya sobrado con colorante en gel, en este caso verde, y lo ponemos en la manga pastelera con la boquilla de césped.

Por último cubrimos la parte superior y la base de la tarta, y metemos en la nevera hasta el momento de servir.

Justo antes de sacarla, colocamos las flores y hojas de fondant (que hice un par de días antes, para dar lugar a que endurecieran) y ¡servimos!

Como veréis los pasos a seguir no son nada complicados, y en cuanto hagáis un par de tartas y cojáis práctica no habrá ningún problema.

Como habréis visto, la tarta es una Red Velvet con buttercream de queso, y podéis encontrar la receta aquí.

Esta semana he estado hasta arriba de pedidos (de ahí que no haya podido publicar, por segunda semana consecutiva, receta nueva. ¡Pero el Lunes que viene receta nueva y sorpresa incluida!¡prometido!)

 

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Evolución de mis Galletas Decoradas (¡¡documentos inéditos!!)

Hoy no os traigo ninguna receta nueva porque ha pasado la semana volando y entre todos los pedidos que he tenido no me ha dado tiempo a ingeniar nada nuevo…¡La semana que viene os sorprenderé con algo doblemente genial!

Pero he de decir que hoy tengo algo todavía mejor que una receta nueva. Os traigo documentos inéditos que acabo de rescatar de lo mas profundo de la memoria de mi ordenador.

Se trata de las primeras galletas decoradas que hice. Si, si, las primerísimas. Ahí fue cuando empezó mi obsesión por las galletas, una tarde lluviosa en mi apartamento de Nueva York sin nada mejor que hacer (ahora lo pienso y caigo en la cuenta de que la frase “nada mejor que hacer” viviendo en Nueva York, carece de sentido)

Desde entonces no he parado de hacer galletas, y espero que estas vergonzosas fotos os sirvan por lo menos para ver que mis galletas no han sido siempre bonitas, y que tuvieron un comienzo muy turbio. ¡Pero de todo se aprende! Y con práctica se pueden mejorar mucho, mucho, mucho.

Las primeras galletas que horneé en toda mi vida fueron estas…Dejan mucho que desear, pero Vicky, mi muy compasiva compañera de piso y amiga lanzó su caracterterístico grito de “Tooooomaaaaa“, y procedió a catarlas sin ningún reparo ante su aspecto.

Son de esas que se hacen sin cortadores, en una especie de bandeja contra la que se presiona la masa. La bandeja era de Wilton, igual que esta

En las primeras galletas que hice con cortadores, para empezar, mirad como me quedaba la masa después de ser horneada. ¡Que horror! Llenas de bultitos e imperfecciones…¡así es imposible decorar bien!

Y ya de la decoración ni os hablo…

Mención especial merecen los colores tan feos, y esas líneas tan poco…¿rectas?

Ahora, para quitaros el susto de encima, os voy a enseñar las últimas galletas que he hecho este fin de semana.

Una ligera mejoría, ¿no?

Espero dentro de unos meses poder enseñaros galletas mucho mejores y poder poner a estas de ejemplo del “antes” en el “antes y después”

Y antes de irme, solo me queda deciros que estéis MUY pendientes del blog estas próximas semanas. Como sabréis, a finales de mes Bakemania cumple un añito y…Habrá que celebrarlo por todo lo alto, ¿no? Una GRAN sorpresa aguarda y…hasta aquí puedo leer…

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Hot Milk Cake con mermelada de fresa y buttercream de queso

Muchas veces os he hablado de Miette, una de las mejores bakeries de San Francisco, y hoy os traigo la receta de uno de los bizcochos que utilizan como base en muchas de sus tartas, y con el que he hecho una layer cake rellena de mermelada de fresas y cubierta de buttercream de queso.

El bizcocho en cuestión, o la hot milk cake como la llaman en Miette, está muy rico, pero no me acaba de convencer como base para layer cakes o tartas con buttercream. Para mi gusto es un poco denso, y me recuerda mucho a los bizcochos de desayuno de Mildred (esos de mantequilla que están taaan ricos).

Así que, aunque no volveré a usarlo como base para tartas decoradas, he de decir que como bizcocho tradicional está…¡¡Mmmmmm!!

Los ingredientes que necesitaréis son

170 gr de harina

2 cucharaditas (de café)de levadura

¼ cucharadita (de café) de sal

113 gr de mantequilla sin sal

125 ml de leche entera

375 gr de azúcar

3 huevos grandes

½ cucharadita (de postre) de extracto de vainilla

*Las recetas de Miette están ideadas para crear tartas mas pequeñas de lo normal, seña de identidad de la tienda. Esta tarta en particular suele ser horneada en dos moldes de 15 cm. Yo utilicé un solo molde y luego corté la tarta por la mitad antes de decorarla. No es habitual tener moldes tan pequeños, así que podéis utilizar uno mas grande sin problema, pero tendréis que estar pendientes del tiempo de horneado, que seguramente sea menor. También podéis doblar la receta.

Precalentamos el horno a 175ºC y preparamos nuestro molde, cubriendo la base con papel antiadherente, engrasándolo bien y espolvoreándolo ligeramente con harina.

En un recipiente tamizamos y mezclamos la harina, la levadura y la sal. Reservamos.

En un recipiente de cristal ponemos la mantequilla y la leche, y calentamos en el microondas hasta que la mantequilla se haya derretido por completo.

Con ayuda de una cuchara mezclamos bien para que la leche y la mantequilla derretida queden bien incorporadas. Dejamos enfriar hasta que alcance los 29ºC (Si no tenéis termómetro, no os preocupéis por las temperaturas, podéis hacerlo a ojo)

Ponemos al baño maría el azúcar, los huevos y la vainilla. Calentamos hasta que el azúcar se haya disuelto y se alcance una temperatura aproximada de 43ºC.

Con ayuda de un colador, vertemos esta mezcla en al recipiente de nuestra batidora eléctrica y batimos a alta velocidad hasta que quede a temperatura ambiente, aproximadamente 10 minutos. La mezcla de estabilizará según se vaya enfriando.

A continuación, añadimos los ingredientes secos que previamente habíamos tamizado, y batimos a baja velocidad hasta que se hayan incorporado.

Por último, añadimos poco a poco la mezcla de la leche y la mantequilla (que habremos removido previamente, ya que es probable que la mantequilla y la leche se hayan separado)

El resultado será una masa muy líquida que repartiremos entre los moldes que vayamos a utilizar (en mi caso solo uno) y hornearemos durante 30-35 minutos.

Una vez transcurrido ese tiempo, dejamos reposar en el mismo molde, sobre una rejilla, durante 20 minutos.

Como veréis, mi pobre bizcocho ha salido con el centro hundido. Es porque abrí el horno antes de tiempo. Primera regla básica y fundamental del repostero: NUNCA, NUNCA, bajo ningún concepto, abras el horno antes de tiempo. Lo sé. Pero la vista me jugó una mala pasada y me pareció que se estaba quemando descaradamente. No fue así, pero para cuando me di cuenta ya fue demasiado tarde y ya tenía la cabeza dentro del horno. Muy Sylvia Plath. Lo sé.

A continuación desmoldamos, y dejamos que termine de enfriar el bizcocho sobre la rejilla.

Una vez haya enfriado por completo, dividimos el bizcocho en dos partes y rellenamos el centro con mermelada de fresa.

A continuación, cubrimos con una primera capa de buttercream (en este caso de dos colores, teñidos con colorante en gel AmeriColor) y metemos en la nevera hasta que esté bien frio. Así nos resultará mas fácil decorarla.

Las boquillas que he utilizado han sido la 47 para la cesta, y la 233 para el césped. Ambas de Wilton.

Las flores son de fondant.

 

 

 

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